A Propósito del Aniversario del Banco de la Nación


Había transcurrido cerca de dos años en que dejé de ver mensualmente a Don Guillermo Patrocinio, un octogenario jubilado de una ex cooperativa agraria, que siempre en cada encuentro que coincidíamos, aunque sea de pasada, algo tenía para relatar.

Uno de estos fines de semana sorpresivamente lo encontré cómodamente sentado tomando aire de verano en una de las bancas del Pasaje Alianza en la capital provincial. Inmediatamente se levantó, me extendió su mano y me invitó a tomar asiento en su compañía. Después de saludarlo efusivamente, le hice la pregunta que se había hecho casi habitual: ¿Don Guillermo, y qué hay de nuevas?

Bueno, justo lo estaba buscando para contarle, pero ahora, de mi experiencia con mi propia familia, me respondió.

¿Qué pasó don Guillermo? Cuénteme. Le volví a interrogar.

Y él comenzó su relato: Le cuento que mi otro hijo ya se recibió de contador. Porque el anterior, como le conversé la vez pasada, ya es administrador, y la mujercita ya es enfermera. Ya están trabajando mis cholitos, y agradezco a Dios por ayudarme, no me puedo quejar. Bien, como le decía, el ultimito ya también es profesional. Me llevó a su ceremonia en Trujillo, pero antes tuve inconveniente con mi ropa, pero gracias a Dios, otra vez me volvió a salvar el Banco de la Nación.

- ¿Cómo así don Guillermo? Volvió mi pregunta.

“Es que, yo tengo mi ropita pero para esa ceremonia había que ponerse un ternito bueno. Yo tengo uno bien usadito, entonces como ir a cobrar mi pensión decidí consultar en el Banco de la Nación para ver si me podían dar una ampliación de mi préstamo que todavía tengo. Menos mal que sí se podía y conseguí prestar platita para mi terno y para los demás gastos, y fíjese, todavía me quedó. ¡Imagínese!, voy ya por el préstamo número 14. Desde la primera vez que saqué para que postule mi hijo, he seguido sacando para los otros dos, para lo que les pedían en sus estudios, para ayudar a pagar la pensión, y así poco a poco fui cumpliendo con ellos, hasta que hoy ya son profesionales y se están ayudando entre ellos.

Mire, hasta para la siembra de mi chacrita fue una gran ayuda. Imagínese usted, ¿quién le iba a dar préstamo a un jubilado como yo con tan poca plata que cobramos? Pero menos mal que aparecieron estos Préstamos Multired del Banco de la Nación y nos ha servido de mucho, con eso me apoyaba muchas veces para comprar los fertilizantes y los gastos de la siembra; y ya con lo que salía de la cosecha se pagaba el préstamo.

¡Oiga! Recuerdo que en el último fenómeno del niño a nuestra casita la lluvia lo más se lo traía abajo el techo, se malograron varios ambientes. Decían que nos iban a apoyar el municipio, los programas del estado, pero, nada de nada. No nos quedó otra cosa que recurrir a una nueva ampliación del préstamo en el Banco de la Nación para con eso comprar las calaminas, hicimos mejoras en la casa y cambiamos nuestros bañitos. Oiga, una gran cosa sobre todo para nosotros los viejos y pobres que no tenemos quien nos garantice.

Mire, a pesar que tengo seguro para atención médica como jubilado, para que me operen las vistas de cataratas también he tenido que utilizar esa modalidad. Me demoraban demasiado para operarme, y con mi esposa y mis hijos decidimos hacer un nuevo préstamo. Y así lo hicimos, y mire, quedé bien.

Pero estoy contento porque yo también he podido servir porque hasta de garante he hecho. Tengo mi sobrino que es profesor, pero recién ha comenzado a trabajar como contratado, no podía sacar préstamo solo. Él quería comprarse una mototaxi para trabajarla en las noches y así reunir dinero para seguir con sus estudios, y la única manera que lo lograra era haciendo su préstamo. Así es que me habló para que lo garantice, así lo hice, y con eso se logró comprar una mototaxi nueva y ahora está muy bien, y lo importante es que sigue estudiando.

Otra cosa importante es que mi hija, que ahora está trabajando en el sector público, ha sentido en carne propia ese gran apoyo que se nos daba a través del Préstamo Multired. Ha seguido ella por esa senda, pero, además hoy me ha dado mucho gusto cuando me ha contado que prácticamente ya va a tener su casa propia con un préstamo hipotecario que dice ha realizado con su cuenta en el Banco de la Nación.

Ahora sí ya estoy más holgado. Allí creo que ya acabo con todo lo que yo necesitaba, solo me queda terminar de pagarlo. Ya el resto lo harán mis hijos que ya están trabajando.

Pero, imagínese cuánto hemos podido avanzar, cuantos problemas hemos solucionado, cuanto hemos podido ayudar a mis hijos que ya son profesionales. Ahora doy gracias porque el Banco de la Nación nos ha ayudado a consumar sueños y me he podido sentir capaz de cumplir con todos.

Le interrumpí para comunicarle: Don Guillermo, ¿sabe que el Banco de la Nación está de aniversario? Cumple 54 años, este 27 de enero del 2020.

¿Así? Hágales llegar por favor mi saludo, felicitación y agradecimiento. Dígales que no saben cuánto nos han ayudado a los peruanos.

Voz de

Julio César García Calderón