¿Y el perfil de las autoridades?


Autodidacta como soy me es muy complejo opinar respecto a la rigurosidad del profesionalismo que deben tener algunos funcionarios en las diferentes entidades públicas. Sin embargo debo decir que existen puestos de trabajo que únicamente los técnicos pueden desempeñar porque se necesita de ciertos conocimientos especializados que solo se adquieren en la universidad o el instituto. A la palestra creo mucho en la experiencia y en la capacidad personal de desarrollar una función - pero creo más en la ley y en el respeto hacia ella -, pienso que nuestra constitución ni siquiera exige que la persona sepa leer para ser electo regidor, alcalde, congresista o presidente de la república. ¿En qué pensaron los constitucionalistas para no exigir ese requisito que para la gran mayoría es indispensable? Simple y llanamente en que el liderazgo y ejercer un gobierno tiene características básicas (y me atrevería a decir, innatas), sentido común y emoción social. ¿Cómo comprobar que un postulante a un cargo de elección tiene estas dos cualidades? Eso se le encarga al pueblo ¡Y vaya si se equivoca!

Han pasado más de tres meses de las nuevas gestiones municipales, y en las corporaciones edilicias se notan algunos cambios en el estilo de gobernar, no señalo en cuáles porque estoy ligado a una de ellas. Esos cambios, para ser relevantes, deben incidir en la mejora de la administración del órgano de gobierno y en la calidad de vida de los vecinos. Sabemos que es muy poco el tiempo para pedir grandes cambios, pero en el estilo de trabajar se va viendo el perfil de la autoridad.

Un alcalde tiene que ser el primer vecino de la ciudad, en su comportamiento, desde la manera de atender a los ciudadanos, su conducción personal impulsará cambios de conducta en los gobernados. Y como autoridad debe ejercer un liderazgo para lograr la participación de personas e instituciones que pueden aportar al desarrollo, tiene que saber llegar al pueblo y organizarlo en beneficio de la solución de los principales problemas, debe ser gestor, promotor de actividades que tiendan a ir mejorando como sociedad, preocuparse por temas humanos como el hogar, la educación, la cultura y el ser humano como objetivo supremo de su mandato.

¿Cuántos de nuestras autoridades pueden cumplir un perfil así? Y si recordamos que el poder político define las acciones y actividades, es poco lo que se pueda cambiar solo fijándonos en los funcionarios que son subalternos al poder político. Pero como dije en el primer párrafo de esta columna, la ley es la ley y se tiene que cumplir.

Lo lamentable es que, a medida que avanzan las gestiones el pueblo se va desencantando de ciertas autoridades y caemos en una desesperanza que nos hace mucho daño, esto trae consigo el desgaste de la clase política y una bronca de los ciudadanos que después terminan votando cada vez peor y por ello el país no avanza.

Voz de

Víctor Gómez Ruiz