Un deslinde (pero no se aprovechen)

Soy militante aprista desde que tenía diez años - algunos dirán que no es edad para militar, pero en esos tiempos así era de fuerte el partido. Puedo decir que sentía un gran orgullo cuando mis compañeros de aula me preguntaban: "Qué hacen allí", "Por qué se dicen compañeros", etc. - Y recuerdo como los viejos militantes del partido, como en una escuela, que por cierto lo era, nos enseñaban la doctrina y la historia del partido. Cuando llegué a ser secretario general del Comando Escolar Aprista, de la JAP y del CEP; en cada una de esas escalas, la felicidad me embargaba. Pero había algo que mantenía esa alegría. ¡Éramos un partido de izquierda democrática! Y no lo éramos solo por teoría. A diario llegaban vecinos, profesionales, empleados, estudiantes, amas de casa, jubilados, obreros, etc. a exponer sus problemas con la finalidad de que nos identificáramos con ellos para, con la fuerza del partido, buscarle solución. Por ello nos decíamos el Partido del Pueblo.

Mi seria discrepancia viene cuando el neoliberalismo inundó América Latina, y los partidos de izquierda democrática, incluido el PAP en el Perú, empezaron a mimetizarse con esta corriente, que a decir de los tecnócratas y economistas de derecha, era la solución para los latinoamericanos y para el mundo. Casi tres décadas después nos damos cuenta que el neoliberalismo solo es el viejo capitalismo, cruel, salvaje e injusto, reciclado. Quienes condujeron el Partido Aprista Peruano, lejos de desmarcarse de ese sistema, tan diferente y opuesto a nuestra ideología, hicieron comparsa y por ello desapareció nuestra identidad de Frente Único y el pueblo se alejó de nosotros.

Con esta especie de confesión ¿Debo renunciar al PAP? Creo que no. Porque considero que el grueso de militantes no estuvo, ni está, ni estará de acuerdo con que seamos un partido "derechizado", lo que desea el militante de base es un congreso doctrinario donde el partido adopte una posición ideológica y, sin perder su esencia doctrinaria, responda ideológica y programáticamente a la actualidad.

Donde la idea de Frente Único y del Congreso Económico Nacional vuelva a tomar fuerza teniendo en cuenta la avanzada tecnología y las nuevas fuerzas económicas que aparecieron producto de ello.

Muchos dirán que discrepo con quienes lideraron al partido en los últimos veinte años, sí pues, discrepo. ¿Eso no me hace aprista? Creo que a mí sí, ¿Y a ellos?

Espero que los enemigos del partido no se aprovechen de esto para darle una connotación hepática y antojadiza. Solo es una discrepancia en el seno del pueblo.

Voz de

Víctor Gómez Ruiz