De la búsqueda de la libertad



A través de la historia, los pueblos han estado y siguen en busca de la libertad.

En lo que se refiere a mi país esta búsqueda sigue.

Desde los años en que llega a este suelo el ya legendario gaucho y sus acompañantes, hasta que partió decepcionado el hijo de los llanos, han pasado más que largos años.

Y se sigue en busca de la libertad, o mejor, de lo que se hizo carne en los tiempos de la Francia Revolucionaria, Libertad, Igualdad y Fraternidad.

Conseguir libertad, en estos tiempos sangrantes, resulta tremendo, ya que no sólo se habla de una esclavitud como la que señala la historia, ahora presenta otras características esta esclavitud.

Capaz jornadas que no respetan el horario de trabajo, pago que no se ajusta a los requerimientos vitales, de la misma manera, trato que no merece la persona, por mencionar algunas.

En lo que toca a los pueblos, unos más débiles que otros para hacer frente al capitalismo.

Hay que reconocer, el capital no es malo, lo es, la manera cómo se emplea.

Pueblos que no pueden salir, se encuentran en el rubro de tercermundista. Y seguirán, productores de materias primas, lejos de la cultura y de las letras, los habitantes.

Ajenos a los adelantos de las ciencias, de la tecnología y de todo lo que ofrece la modernidad.

Con dirigentes, políticos, que están a la caza de todo lo que vaya en su beneficio.

Pueblos donde no hay partidos políticos.

Hacen “política” únicamente en tiempos de elecciones, luego se olvidan y esperan otro período electoral. Y hacer lo mismo.

No hay reflexión, menos sentido común.

Se reclama libertad económica, salir del engranaje de los países que dominan por la fuerza del capital o de la tecnología.

Pero no se puede.

Tampoco permiten que salgan de ser productores de materias primas.

Los postulados , planteamientos de los hombres y mujeres que hicieron patria, cuando había un profundo sentido de patria, quedan en el olvido.

La palabra , las sencillas, las más sencillas, han perdido fuerza, credibilidad. Ya no hay que hacer referencia a los valores, se cumplieron en tiempos prehistóricos. En los actuales, se impone la trampa, el engaño, la corrupción sin fronteras.

Algunos pensadores, felizmente quedan, poco pero hay , reclaman mejor educación, regresar a cursos que se han eliminado en la etapa que se ingresaba al neoliberalismo.

Ojalá se pueda. Ojalá.

Los actuales son tiempos de reflexión.

Y más que de reflexión, de rescatar el peso que tenía la palabra empeñada. Que se condiga con lo que se dice y lo que se hace.

Que haya relación entre lo que se piensa y se ejecuta.

Mientras tanto, hay que seguir a la espera de mejores tiempos, por obra y gracia de quienes dirigen o aspiran dirigir esta sangrante tierra.

Mejores tiempos y mejores mujeres y hombres.

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