Resistir al Odio

Ningún peruano que siga los acontecimientos políticos del país puede permanecer tranquilo, sobre todo en las últimas semanas. Aunque para ser justos diremos que el fenómeno de vivir a salto de mata se ha acentuado en los últimos años, con unos ‘subeybaja’ que impactan directamente en la salud mental, más precisamente desde la elección del 2016, con PPK ganando la presidencia, o lo que es igual, con Keiko Fujimori perdiendo la elección, declarando una guerra política y usando la mayoría que obtuvo en el Legislativo para su venganza, con el desenlace y saldo que hemos venido padeciendo.

En el contexto de la pandemia, y después de la primera vuelta de las elecciones generales 2021, los peruanos tuvimos que elegir ya no al mal menor, sino al mal que nadie quería. Decidir entre dos candidatos, Pedro Castillo y Keiko Fujimori, a quienes el 80% de los electores no había elegido, fue una tarea más que difícil. Pero fue reveladora también porque en la pugna entre los candidatos, los electores que tomaron partido fervorosamente, en especial los que se autoproclamaron ‘demócratas’, no dudaron en hacer públicos sus más profundos pensamientos, y sentimientos, de racismo, discriminación, clasismo, de desprecio por la opinión, posición y hasta por el derecho del otro.

Ello se ha acentuado con el anuncio de la candidata Fujimori, de pretender anular 820 mesas electorales ubicadas en la sierra. El hecho ha levantado más frases de odio contra los peruanos que tienen origen andino, varios de los cuales han sido cuestionados, expuestos y atacados verbalmente. El delito de estos ciudadanos, según la defensa y la prensa de Fujimori, ha sido desempeñarse como miembros de mesa acatando el sorteo de la Onpe, cumplir con su deber ciudadano pese a tener solo 19 años, apellidarse Catacora o Quispe. Hay quienes critican la posición fujimorista, recordando que los organismos internacionales han dado fe de la institucionalidad del sistema electoral. El representante de Human Rights Watch, José Miguel Vivanco, por ejemplo, ha resaltado que la ONPE y el JNE cuentan con prestigio y credibilidad que no tienen otras instituciones de América Latina.

Pero hay quienes resaltan que ambos candidatos tienen derecho a tramitar la nulidad de las mesas que consideren pertinente, así como están obligados a cumplir con el procedimiento y probar el presunto fraude para obtener la anulación que reclaman. Sin embargo, con la duda sembrada, se han alimentado más odios y dudas. Cualquiera que sea proclamado presidente lo hará con un alto porcentaje de la población sospechando de cómo llegó al poder. El daño que se está causando al país no pasa solo por el vaivén económico, está dinamitando la convivencia social y las bases de nuestro sistema democrático. Hasta dónde más se va a arrastrar al país y a los peruanos.

Ni Castillo, ni Fujimori tienen el respaldo de por lo menos la mitad de los electores; pero uno será proclamado presidente, y ello debe hacerse en el marco de la ley, sin presiones, ni amenazas. En medio de esta crisis, no serán quienes abrazan ciegamente cualquiera de las dos posiciones los llamados a reflexionar. Este es un llamado a los ciudadanos que, desconcertados, ven circular una y otra versión, informaciones falsas, medias verdades, y deplorables ataques entre peruanos. Tenga cuidado al compartir información. Busque información en diversos medios nacionales e internacionales, asegúrese de oír y leer distintas voces. Si tiene el privilegio de disponer de internet, intente hallar lecturas serias, fuera de las redes sociales. No permita que ninguna de las dos corrientes manipule su pensamiento, ni despierte sentimientos de odio contra sus propios hermanos. Se necesita la cabeza fría y no caer en manipulaciones de ningún lado. Los tiempos que se viven son muy difíciles y exigen lo mejor de los ciudadanos responsables.

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