Elección Presidencial

Mientras se espera que la Onpe emita los resultados oficiales de la segunda vuelta electoral para conocer quién será el próximo presidente del Perú, insistimos en que es necesario reflexionar, revisar los hechos sin apasionamientos, y sacar algunas lecciones, que deben ser compartidas en el hogar, especialmente con nuestros hijos, los ciudadanos que en los próximos años tomarán las riendas del destino nacional.

Lo primero es convocar a la calma, y recomendar esperar los resultados oficiales de Onpe. Lo que se ha presentado anoche es un primer avance, con los resultados de las actas electorales de los lugares cercanos a los centros de cómputo, que en su mayoría son zona urbana, y donde la candidata de Fuerza Popular tiene ligera ventaja. Sin embargo, los resultados del conteo rápido a nivel nacional, al 100%, de Ipsos dio 50.2% de votos al candidato de Perú Libre, Pedro Castillo, y 49.8% a su contendora, Keiko Fujimori, con un margen de error de +1%-1%, por lo que se habla de un ‘empate técnico’.

Entre los hechos que se deben analizar, y sobre todo no olvidar, está el odio que se ha fomentado y que ha enfrentado a familiares, amigos, conocidos y desconocidos, olvidando que todos somos parte de esta nación. La campaña ha sido alimentada con el terror, el miedo, casi como quien amenaza con una bomba en la mano. Un porcentaje de peruanos que se sintió directamente amenazado y en peligro decidió apoyar a la candidata Fujimori, y lo hizo a pesar de que no fue su opción, ni elegida por iniciativa, sino asumiendo una suerte de escudo en contra del miedo y la incertidumbre que encarna el candidato Castillo.

Castillo logró captar votos de quienes rechazan el retorno del fujimorismo al poder; pero sobre todo de los ciudadanos peruanos afectados por un sistema que alienta la desigualdad. Son los ciudadanos que están principalmente ubicados en la zona rural, en las regiones del centro y del sur del país, que exigen un cambio en el modelo económico; que no han creído en el terruqueo, ni se han dejado seducir por el ofrecimiento de bonos de canon, o bonos covid. Son las regiones que han dado hasta 60% de sus votos al candidato de Perú Libre.

No es necesario que viaje usted a la sierra o al sur para conocer la precariedad con que viven esas familias sometidas por la pobreza, que reclaman un cambio aunque no tengan claro cuál será. No se trata de personas que no se han esforzado lo suficiente en la vida. Por el contrario, probablemente han enfrentado los más difíciles obstáculos desde su nacimiento. Al margen de quien sea declarado ganador, recuerde que el Perú no está poblado por ignorantes, brutos, haraganes, ni ciudadanos de segunda categoría. Son peruanos, igual que quienes gozan de privilegios y temen perderlos. Es necesario que todos, especialmente estos últimos, comprendan que un país justo, que crece económicamente y aspira al desarrollo tiene que garantizar la atención, en equidad, y para todos, a las minorías, a los menos favorecidos, a los que no tienen representación, que no suelen ser escuchados ni visibilizados. Tiene que ser el compromiso que asumamos cada uno de los peruanos, para empezar a construir por fin un Perú para todos.

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