Masacre y Narcoterrorismo


Dos bares del centro poblado de San Miguel del Ene, del distrito de Vizcatán del Ene (Satipo, Junín), conocido como “el corazón” del Valle de los ríos Apurímac, Ene y Mantaro (Vraem) fueron el lugar de la masacre de 16 personas, entre ellas dos niños y dos adolescentes.

Aunque el Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas y Dircote de la PNP atribuyeron la matanza a una facción de Sendero Luminoso, posteriormente se ha ido determinando que la autoría es responsabilidad de narcoterroristas. Hay coincidencia en atribuir la matanza al grupo dirigido por Víctor Quispe Palomino ‘José’ que opera en la zona del Vraem.

De acuerdo a los testimonios que ha obtenido Ojo Público en el lugar de la masacre, la población sufre pobreza, carecen de servicios de agua y desagüe, no tienen carreteras; hay deficiencias en salud y educación, y hasta carecen de una comisaría. Los asesinos, que habrían sido alrededor de 10 hombres vestidos de civil, dispararon contra todas las personas que se encontraban en los bares. Algunos eran clientes, otros eran trabajadores, y otros niños que sus madres habían llevado con ellas, mientras trabajaban.

El grupo armado de Víctor Quispe Palomino ‘José’ es considerada una organización narcoterrorista vinculada a las mafias de las drogas nacionales y extranjeras que procesan toneladas de cocaína a lo largo y ancho de la convulsionada región ubicada entre las montañas de Ayacucho, Junín y Cusco, precisó Ojo Público.

La matanza ocurrida la noche del domingo 23 de mayo exige la intervención oportuna del Ministerio Público, que deberá dirigir los actos de investigación para dar con los responsables, con apoyo de la policía especializada. Además se dispuso la movilización de las Fuerzas Armadas para tratar de capturar a los asesinos. La inmediatez con que se actúe es determinante.

La población y sobre todo las familias de las víctimas han quedado sumidas en el dolor, enfrentando mayores problemas de los que ya vivían. Se conoce el caso de un adolescente, y de tres hermanas que habían llegado hace poco al lugar en busca de trabajo. Una mujer perdió a sus tres hijas y a su nieta. Las familias afectadas deben recibir no solo la atención de la justicia, también en el aspecto social y humanitario por parte del Estado para que puedan dar sepultura a sus seres queridos.

Sin embargo, aunque los asesinos fueran identificados, capturados y procesados, es obvio que el trabajo que se requiere desarrollar en la zona exige la intervención de diversas entidades del Estado al mismo tiempo, garantizando en primer lugar la seguridad pública. Es esta una de las primeras acciones que se debe exigir a quien asuma la presidencia del Perú el próximo 28 de julio, la lucha efectiva contra el narcotráfico y el narcoterrorismo.

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