San Pedro de Lloc  |  

Después de Dos Meses No Hay Responsables por Asesinato de Espinoza

12052021 Cuchillo

Dos meses después del asesinato del ciudadano William Lázaro Espinoza Robles, de 63 años y conocido por sus amigos como Chumbil, las investigaciones no muestran avance; y lo único a lo que han concluido es que las presuntas armas blancas halladas en la escena del crimen no tienen ninguna huella de los asesinos.

Las “investigaciones” respecto a los hallazgos en la vivienda donde fue asesinado Espinoza, terminaron dos días después con el hallazgo y lacrado de cuchillos, dejando a la familia con la sensación de que aquí cualquier crimen, por horrendo que sea, no tendrá respuestas ni responsables. La impunidad parece ser la constante que alienta a los delincuentes a perpetrar crímenes que se quedan en el olvido.

EL “PAPELEO” DEL CASO

Solo tres días de redacción y envío de documentos fue el trabajo que se ha desarrollado en el sonado caso del asesinato de William Lázaro Espinoza Robles. Todos los actuados componen un expediente de no más de 45 páginas que en su mayoría son oficios entre Policía y Ministerio Público.

El 10 de marzo, fecha del asesinato, el alférez PNP Amílcar Felipe Hancco Churata, oficial a cargo de la Comisaría Rural de San Pedro de Lloc, dio cuenta al jefe de la Depincri Pacasmayo, comandante PNP Nicanor Alejandro Vásquez Lara, de los actuados en la intervención por el “delito contra el cuerpo, la vida y la Salud – Homicidio con arma blanca, por parte de sujetos desconocidos”, contra Espinoza Robles.

El homicidio, tal como se describe en el oficio 31-2021 de la comisaría dirigido a Depincri, se cometió en el domicilio de la calle Transversal Zepita Mz 25 Lote 1-A. El asesinato, hasta ese momento, dirigía las miradas hacia “sujetos desconocidos en proceso de identificación”.

El fiscal encargado de dirigir la investigación, Martín Eduardo Ocampo García, participó en las diligencias en la escena del crimen acompañado por el médico legista Calixto Gerónimo Rubio.

Según las declaraciones de los testigos, fue un nieto del occiso el que dio cuenta de los hechos a su padre, y este a un familiar, que comunicó a la comisaría para que personal policial acuda a la vivienda.

HALLAZGO

Aproximadamente a las 11.30 de la mañana, del 10 de marzo, el menor acompañado de su padre, fueron a comprar alimento para unos gallos que criaban en casa de su abuelo, William Espinoza Robles. Cuando llegaron a la vivienda del abuelo, encontraron la puerta semi abierta. El nieto ingresó a la casa delante de su padre y dejó las bolsas con comida para las aves en una silla. En el primer ambiente no vio a nadie. Al entrar al dormitorio de su abuelo, lo encontró en el suelo ensangrentado. Llamó a su padre y éste entró en pánico, salió a la calle pidiendo auxilio. Un familiar de ambos, al escuchar lo que narraban, llamó a la policía.

La unidad PL2066 de la comisaría de San Pedro de Lloc acudió cuando eran las 12 del día a la dirección indicada. El personal policial fue conducido hasta donde se encontraba el cuerpo sin vida de Espinoza Robles. Vieron que el cuarto de la víctima se encontraba en completo desorden, aparentemente porque su asesino o asesinos, había rebuscado entre sus pertenencias.

HASTA AHORA NO SE SABE DE NECROPSIA

A las 12.10 del día, personal policial, acompañado del representante del Ministerio Público y por disposición de éste, acordonaron el lugar para esperar la llegada de peritos de investigación criminal de Trujillo.

En tanto se esperaba la llegada de los peritos, a las 12.15, el fiscal Ocampo García redactaba el acta para el levantamiento del cadáver, junto al médico legista Calixto Gerónimo Rubio. El médico forense encontró que el cuerpo presentaba una herida abierta profunda en la parte anterior del cuello. También presentaba heridas cortantes en el tórax, en la zona anterior izquierda, y una herida abierta en la parte anterior del antebrazo izquierdo.

El médico legista determinó que la presunta causa de la muerte fue provocada por el profundo corte en el cuello, que habría generado un sangrado abundante. Según la experiencia del médico, la hora aproximada del homicidio y deceso fue aproximadamente a las 4 de la mañana del mismo 10 de marzo.

El cuerpo de Espinoza Robles fue trasladado a la morgue del Instituto de Medicina Legal del Ministerio Público de Trujillo.

Lo injustificable en este caso es que hasta la fecha los familiares no han tenido conocimiento del resultado de la necropsia dispuesta por el Ministerio Público.

Un familiar consultado por Últimas Noticias confirmó que hasta hoy, el abogado que los representa no ha recibido el resultado de la necropsia ni de otras pruebas practicadas. La familia ni siquiera logra que la policía atienda el teléfono.

Nuestra fuente ha confirmado que hace más de un mes los encargados de la investigación no pueden ser ubicados. Los familiares llaman a los teléfonos que les dieron pero no contestan. La última llamada la hicieron ayer, sin ningún resultado.

CUCHILLOS CON SANGRE Y CABELLO

Pese a que el mismo 10 de marzo llegó a la vivienda del asesinato, un equipo de criminalística de Trujillo, hasta la fecha, ni la familia ni su defensa, conocen el informe de sus hallazgos.

Además los investigadores incurrieron en una grave omisión que hace dudar de la diligencia con que se conducen. Y es que la familia descubrió, dos días después, cuchillos con restos de sangre y cabellos dentro de un repostero de la cocina.

Después del sepelio, la familia se reunió en la vivienda que había ocupado Espinoza Robles, hallando, sin querer, dos cuchillos con restos de sangre y cabellos en uno de los muebles de la casa. Esto ocurrió el 12 de marzo. a las 2.45 de la tarde. En ese momento, la familia tuvo que recurrir a la Depincri Pacasmayo para que se acerquen a la vivienda y recojan los objetos.

Ese día, según el acta de recojo de especies, la familia informó de la presencia de “un arma punzo cortante tipo cuchillo con mango plástico de color turquesa de la marca Venezia Satailess Steel, el metal de aproximadamente 15 cm. de longitud, el mismo que presenta adherencias de al parecer sangre humana y cabello negro y cano”. Esta arma blanca estaba envuelta en una prenda de vestir con manchas de sangre, en un repostero de la cocina.

También se halló “un arma punzocortante tipo cuchillo, la cual no presenta mango. Tiene una longitud de 20 centímetros aprox. De la marca Oster, con adherencias de manchas rojizas al parecer sangre humana”.

Ambas armas fueron colocadas en sobres manila para su transporte. Ese mismo día, a pedido de la familia, se ubicó prendas del occiso, que habían sido arrojadas, a unos matorrales aledaños a la vivienda de la víctima.

Estas evidencias fueron enviadas por Depincri Pacasmayo a Criminalística Trujillo, el 12 de marzo.

Pero estos dos hallazgos de la familia no fueron todo. Lo que la policía no encontró en el estudio de la escena del crimen el día 10, fue hallado por la familia: un machete. Esto ocurrió el 13 de marzo. Cuando se realizaba la limpieza de la casa se halló, según se detalla en el acta, “un arma blanca cortante (machete) el cual presenta signos de sangre, piel y cabello al parecer humano”. Esta evidencia también fue colocada en un sobre manila. Este hallazgo del 13 de marzo, recién fue enviado a Criminalística de Trujillo el 22 de marzo.

CIENCIA EN LA INVESTIGACIÓN SÓLO EN LAS PELICULAS

Quien haya visto series de investigaciones de crímenes podría tener la falsa sensación de que algo de ello se aplica en nuestro alicaído sistema.

Nuestra realidad está muy lejos de cualquier serie de investigación de crímenes en las que se utiliza ciencia y tecnología de avanzada.

Pese a que, como se ha visto, en este caso se hallaron y enviaron evidencias con adherencias de sangre, cabellos y piel, ninguna de estas, a la lupa de los laboratorios, halló elementos utilizables para la investigación.

No se sabe ni siquiera el tipo de sangre encontrada, menos se puede pretender un análisis del ADN de los cabellos o de los restos de piel, en los cuchillos. El resultado de los estudios científicos trujillanos ha sido muy escueto.

POBRES RESULTADOS PESE A EVIDENCIAS

Los informes de la Oficina de Criminalística de Trujillo, Área de Investigación en la Escena de Crimen, detallan que se realizó el Revelado y Recojo de Huellas Papilares en las evidencias alcanzadas. El resultado del análisis se emitió el 13 de marzo, el mismo día de recibidos los objetos.

El resultado es el siguiente, “al procesar las muestras antes mencionada a las mismas se le aplicó en algunas partes con la técnica de criminalística el reactivo Silk Black 101-L en polvo color negro, con la finalidad de revelar huellas papilares, no logrando observar huellas papilares aprovechables para estudio papiloscópico”.

Respecto del machete enviado el 22 de marzo a Trujillo, el informe pericial científico arroja lo mismo, “al realizar la aplicación de técnicas utilizadas para el revelado de huellas de la muestra 01, son inaprovechables ya que no se encontró ningún fragmento o campo morfológico que permita el revelado de huellas para una posible identificación y/o homologación en el sistema AFIS de personas incriminadas para estudio papiloscópico”. En suma, en los cuchillos y machete no se halló nada “aprovechable”.

El machete pasó al Área de Biología Forense de Trujillo el 26 de marzo, y el 9 de abril se emite el informe que señala que en el extremo otro presenta una mancha marrón. Y concluye que en la búsqueda y análisis de restos sanguíneos arroja negativo, así como negativo para otros indicios biológicos. No hay ni la sangre ni los cabellos que se consignan en el acta de recojo.

TAMPOCO NADA EN CAMPO

Pero las investigaciones no se limitan al campo científico, también se entiende que se desarrollan a otro nivel.

Según las declaraciones de testigos, antes de ser asesinado Espinoza Robles había tenido discusiones con unas personas de nacionalidad venezolana. Se ofreció a la policía la dirección donde residían estas personas que incluso se supo que tuvieron una riña el día anterior al crimen. Estas personas, según el testimonio, frecuentaban a Espinoza, dentro y fuera de su casa.

El detalle de estas personas, presuntamente implicadas o que podría abrir camino al esclarecimiento del asesinato llegó hasta el señalamiento de un sujeto que tuvo la riña con Espinoza. Aunque los testigos no conocían la identidad plena, ofrecieron a la policía el nombre del perfil en Facebook donde había imágenes de la persona que supuestamente discutió con Espinoza, y que había frecuentado comiendo y bebiendo en su casa.

Los familiares y la defensa de la víctima, han reiterado que a la fecha no hay comunicación de los investigadores; y menos conocen de ningún avance en el esclarecimiento del caso que conmovió a la capital, y que incluso mereció un pronunciamiento público de las autoridades municipales provinciales.

Con todo derecho, la familia exige justicia, que las autoridades del Ministerio Público y de la Policía informen de la investigación que vienen realizando.

Lamentablemente nada ha servido, ni la indignación popular, ni la exigencia de esclarecimiento y justicia. Dos meses después del asesinato, los homicidas permanecen impunes.

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