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Delicada Situación

Muy delicada es la situación por la pandemia covid-19 en el Valle Jequetepeque. Probablemente se trate del peor escenario desde el inicio del estado de emergencia nacional, el pasado lunes 16 de marzo del 2021; debido al incremento de casos y decesos, con un sistema de salud sin capacidad para atender la alta demanda del servicio.

Los ciudadanos siguen padeciendo el avance de un virus, cuya contención exige cuarentenas eficaces, detección y aislamiento de casos positivos, y acelerar la vacunación. Pero para ello se requiere del compromiso y acciones de todas las partes involucradas, gobernantes y gobernados, lo que lamentablemente ha faltado en nuestro país.

Desde el inicio de la pandemia se incumplió con las acciones básicas que recomendaban los científicos: detección de casos, aislamiento estricto, cuarentenas en hogares con pacientes infectados. Los largas cuarentenas fueron burladas reiteradamente por la población, en muchos casos debido a la falta de cobertura oportuna para sus necesidades de alimentación; pero en otros fue simple irresponsabilidad. A ello se sumó el hecho que no se cumplió con realizar una detección masiva y constante de casos covid-19.

Hoy con la aplicación de vacunas aún concentrada en Lima, la desesperación empieza a hacer presa de familias que temen, con justificada razón, por la salud de sus mayores. Es comprensible dado que no se tiene aún fecha para vacunación de adultos mayores en regiones; y por el incremento de casos que se ha visto en las últimas semanas.

La crisis viene azotando no solo a Chepén, Guadalupe, Pacasmayo y San Pedro de Lloc, que desde el inicio de la pandemia mostraron alto contagio, sino que es muy notoria en Jequetepeque y San José, donde probablemente la deficiente atención por falta de servicios de salud se perciba con más intensidad. En estas localidades, un número indeterminado de pacientes está siendo atendido en sus propias viviendas, con gran esfuerzo personal y económico.

Algunos de los problemas que enfrentan es que no cuentan con servicio de técnicos ni enfermeras para atención a domicilio, el costo de las recetas y del servicio médico, el costo del oxígeno y del equipo que deben alquilar o comprar, la falta misma del oxígeno, que deben adquirir en otras ciudades, con lo que ello implica respecto a traslado.

La falta de coordinación interinstitucional para hacer cumplir las normas, la falta de responsabilidad de un sector de los pobladores, agravan la situación. Es necesario invocar reflexión, y cumplir con la responsabilidad que a cada uno le compete, donde se encuentre, con la mejor disposición de servicio y ayuda al prójimo.

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