Dar Prioridad al Cáncer Infantil


Las estadísticas oficiales indican que al año en el Perú se presentan aproximadamente 1,800 casos de cáncer infantil, de los cuales solo 1,350 llegan a ser diagnosticados. Sin embargo, el 69% de estos se detectan en etapas muy avanzadas, por lo que la tasa de mortalidad es superior al 50%. Son 450 los niños y niñas que mueren sin haber tenido un diagnóstico de cáncer, debido a la falta de atención.

Obviamente estas cifras tienen que ser revertidas pero se necesita la intervención del Estado. El tema ha vuelto a la agenda nacional, debido a que este lunes 15 se conmemoró el Día Mundial de Lucha contra el Cáncer Infantil y porque el Estado Peruano mantiene varias tareas pendientes, por las que se debe exigir cumplimiento oportuno.

Una de las carencias es la infraestructura especializada en cáncer, sobre todo en regiones. Si los adultos soportan carencias, y es notorio los plazos que padecen para lograr una cita, un examen y el tratamiento; en el caso de los niños es peor aún, porque las familias prácticamente están obligadas a trasladarse a Lima para obtener atención especializada, según el tipo de cáncer que padezca el pequeño paciente.

De otro lado, sigue pendiente de aprobar el Reglamento de la Ley N°31041, Ley de Urgencia Médica para la Detección Oportuna y Atención Integral del Cáncer del Niño y del Adolescente, a fin de que los menores de 18 años afectados puedan acceder a un diagnóstico temprano. La ley fue promulgada hace cinco meses, pese a lo cual aún no se publica el reglamento.

Se espera que el reglamento disponga la creación del Programa Nacional de Cáncer Infantil. Además el reglamento debe precisar las condiciones del subsidio que entregará a los padres de un niño con cáncer, considerando que en la mayoría de casos dejan de trabajar para atender al menor. No es lo único. Tampoco se logra acuerdo respecto a la cobertura de salud para los niños, si debe ser solo para casos de cáncer confirmado o desde la sospecha. Obviamente ninguno de estos temas debería ser tema de discusión, la preocupación política debería ser garantizar el diagnóstico, el tratamiento, y salvar la vida de nuestros menores afectados por cáncer, siendo de por sí una enfermedad difícil de llevar pero que puede ser superada si se recibe atención temprana.

La exigencia para que se reglamente la ley de cáncer infantil, debe ser de todos los peruanos, porque se debe poner fin a la dolorosa e injusta cifra que indica que el 18,4% de los menores de 18 años con cáncer muere por el abandono del tratamiento debido a la falta de recursos económicos.

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