Vacunación y Aprovechamiento

La llegada del segundo lote de 700 mil dosis de vacuna contra la covid-19 de Sinopharm quedó relegada con la revelación de que el expresidente Martín Vizcarra Cornejo y su esposa, Maribel Díaz Cabello, se vacunaron contra el covid-19, cuando el Estado Peruano negociaba con el gobierno chino una adquisición. Vizcarra y otros funcionarios públicos recibieron las vacunas en secreto, aprovechándose del cargo privilegiado que ostentaban. Se calcula que serían alrededor de 50 los que se beneficiaron, sin ser parte del grupo de ensayo del laboratorio de Sinopharm.

Hasta donde se conoce, por su propia declaración, entre los que han recibido la vacuna están la ministra de Relaciones Exteriores Elizabeth Astete, quien ayer renunció al cargo, vacunada con la primera dosis en enero de este año, y quien ha anunciado que no recibirá la segunda dosis.

Además, ha confirmado que recibió la vacuna el viceministro de Salud Pública, Luis Suárez Ognio, y su equipo de colaboradores, entre quienes se cuenta su secretaria. Suárez también renunció al cargo.

Vizcarra, por su parte, ha terminado enredado en sus declaraciones. Mientras que él asegura que la vacuna se le aplicó como parte del grupo de ensayo, la Universidad Cayetano Heredia lo ha desmentido. La entidad universitaria ha negado que Vizcarra y su esposa sean parte de los 12 000 voluntarios que vienen participando en el ensayo que Sinopharm desarrolla en nuestro país.

Dados los hechos, se espera que la investigación preliminar que ayer anunció la fiscal de la Nación, Zoraida Avalos, contra Vizcarra y todos los que resulten responsables por el uso de las vacunas de Sinopharm, esclarezca y señale responsabilidades. Se presume que al haber ocultado el beneficio que recibió, Vizcarra podría ser procesado por negociación incompatible, cohecho u otro cargo más grave.

Más allá del aprovechamiento político que esta situación abre, es evidente que Vizcarra incurrió, por ahora, por lo menos en una grave falta ética y moral. En medio de una grave pandemia cobrando vidas de personal de salud, se aprovechó del cargo que ostentaba para recibir una vacuna y protegerse por encima de otros. Si nada había de malo, por qué no lo informó, en su momento. No es verdad que fue parte del ensayo clínico, según ha revelado la Universidad Cayetano que conduce el ensayo clínico; no es verdad que tenía obligación de guardar secreto, por el contrario siendo el presidente estaba obligado a transparentar el uso de la vacuna a su favor. Incluso podía haber dicho que era un ejemplo para no temer a la vacuna. Que se investiguen los hechos y se determine si tiene responsabilidad penal, y asuma las consecuencias.

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