Responsabilidad y Salud

Los tiempos difíciles por la pandemia covid-19 no se han ido. Ante la confirmación de la presencia de la variante del covid-19 en el Perú, se viene incidiendo en la necesidad de mantener las medidas biosanitarias, como distanciamiento, uso de mascarilla, lavado de manos, evitar viajes, visitas y reuniones sociales. Esto debido al alto riesgo de contagio que presenta la variante del covid-19.

Justamente, la ministra de Salud, Pilar Mazzetti, ha confirmado el incremento de casos y de muertes por covid-19, lo que viene ocurriendo en un proceso lento pero progresivo. Se teme que con la presencia de la variante del SARS-coV-2 las condiciones sanitarias empeoren por el aumento exponencial de casos que empeorarán los ya deficientes servicios de salud.

El gobierno ha anunciado la compra de tres importantes lotes de vacunas. Son 38 millones de dosis de Sinopharm, cuya primera remesa de un millón de dosis debe llegar entre fines de enero y la primera semana de febrero. Según el anuncio del presidente Francisco Sagasti, también se ha suscrito un contrato de compra-venta con Astrazeneca, para 14 millones de dosis de la vacuna que llegaría a partir de setiembre. Y hay un tercer acuerdo preliminar del Perú con Covax Facility, que venderá 13.2 millones de vacunas, para el tercer trimestre del 2021. De este modo, el gobierno de Sagasti espera dejar asegurada la adquisición para que la aplicación continúe en manos de quien lo suceda el 29 de julio 2021.

Bajo estas condiciones es necesario reiterar a los ciudadanos, la necesidad del cuidado personal de su salud, de los suyos y de su prójimo, cumpliendo con las medidas de bioseguridad, evitando salidas innecesarias, usando mascarilla, manteniendo distancia, evitando lugares cerrados, y todo lo demás que ya se conoce. Es cierto que las vacaciones escolares, el clima y el confinamiento ha provocado agotamiento y relajado el control pero es necesario por el bien de sus propios seres queridos, retomarlo, con responsabilidad.

Lamentablemente quienes siguen dando los peores ejemplos de ciudadanía son los políticos que en un afán de continuar adelante con sus campañas proselitistas no dudan en poner en riesgo la salud y la vida de las personas. Ese comportamiento debe ser rechazado por los propios ciudadanos, y sancionado como corresponde por la Policía y el Ministerio Público.

Las condiciones actuales exigen la mayor responsabilidad de los ciudadanos, sus gobernantes y sus autoridades.

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