En Manos de Corruptos


El gobierno precario de Manuel Merino de Lama, que se instaló el martes 10 de noviembre, apenas ha durado 5 días. La componenda de fuerzas políticas que lo llevó a tomar el Ejecutivo le incitó y avaló a hacer uso irracional del poder, disponiendo reprimir con violencia a los ciudadanos que salieron a las calles a protestar, en ejercicio de un derecho constitucional. Como consecuencia han sido asesinados Jack Bryan Pintado Sánchez y Jordan Inti Sotelo Camargo, a quienes se les encontró múltiples heridas causadas por proyectiles de plomo. Decenas de periodistas también fueron víctimas de los ataques, y luego han sido acosados por la policía en sus propias viviendas. Igual ha pasado con las familias de las víctimas mortales. Más de cien personas han resultado heridas, y aún hay varias personas desaparecidas.

Las consecuencias a nivel de libertades individuales y derechos humanos han sido catastróficas en estos pocos días del gobierno de Merino, con la complicidad de congresistas que lo llevaron al poder. Lo ha registrado la prensa internacional y organismos como Human Rights Watch, la OEA, Amnistía Internacional, entre otros. Human Rights Watch observó además que “la forma en que el Congreso de Perú apartó del cargo al presidente Vizcarra y las consecuencias que ello podría tener para la independencia del Constitucional representan una grave amenaza al Estado de derecho”.

Nada de esto ha servido para sacudir la conciencia de los congresistas. Los 105 congresistas que votaron a favor, junto con los 4 que se abstuvieron, arrastraron al país a una cuestionable vacancia presidencial para capturar el poder en busca de su beneficio particular, tratando de sacar provecho del poder. Y así quedó demostrado apenas hicieron sus primeras movidas para capturar la Sunedu, para volver a poner en funcionamiento la Telesup una ‘universidad’ cerrada por no cumplir con condiciones mínimas de calidad, y capturar el Tribunal Constitucional. No tuvieron tiempo para más porque la ciudadanía se levantó inmediatamente, en multitudinarias marchas de protesta. El Perú lleva siete días de marchas, sin descanso.

Los proyectos particulares de los congresistas se han frustrado gracias a las masivas protestas ciudadanas. Ya habíamos advertido que en la vacancia no había una posición moral, ni ética. Si la hubiera, Edgard Alarcón (UPP) y Humberto Acuña (APP) no seguirían siendo blindados. Los congresistas que votaron por la vacancia solo buscaron su propio beneficio. Si bien las marchas han logrado la salida de Merino, los congresistas de los clanes mafiosos pretenden seguir imponiendo sus representantes en la mesa directiva y en la presidencia del país. Eso es lo que ha pasado ayer. Guiados por ambiciones personales y partidarias, por librarse de la justicia, sacarle vuelta a la ley y usufructuar el poder, han dejado el país a la deriva, en estado de fragilidad, y en un vacío de poder. Sin presidente, ni vicepresidente, sin mesa directiva elegida en el Congreso. Esos son los congresistas que tenemos, con muy pocas excepciones, cuyos actos están registrados porque serán castigados.

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