CONTROL CIUDADANO

Diversas organizaciones nacionales y extranjeras han constatado que en momentos de crisis, los corruptos operan más que en otras ocasiones, y con mayores facilidades, para seguir depredando al Estado. Está comprobado que ni la muerte, ni el dolor de las personas, los detiene; por el contrario el escenario se convierte en el espacio apropiado para sus bajos fines y para distraer a la población con medidas populistas; con dádivas que pretenden pasar como “ayudas” o “donaciones“, cuando todo lo que entregan es comprado con dinero de todos los ciudadanos.

Los corruptos operan como una organización criminal, con elementos dentro de las entidades estatales, con toda una armazón donde cada uno cumple un rol. Nos detenemos aquí para sugerir que cuando se piense en el Estado no evoque solamente a las municipalidades, recuerde que se tiene también a los gobiernos regionales y sus respectivas direcciones o gerencias regionales, los proyectos especiales de irrigación, los ministerios, con todas sus dependencias, etc. etc. etc.

Decíamos entonces que los corruptos son bandas de criminales. Están también los que operan dentro de las empresas supervisoras, constructoras, por citar algunas, o de servicios, e incluso personas naturales y profesionales. Así tenemos que se coluden para burlar licitaciones y direccionarlas; para que el Estado pague a sobreprecio productos y obras; para que el Estado adquiera productos o servicios de baja calidad o inexistentes; para convertir en nuevos empresarios-proveedores a parientes y allegados de los que toman las decisiones en los gobiernos. No faltan los delincuentes del más bajo nivel, convocados para manipular y divulgar información falsa, y -a través de las redes- intentar destruir honras. Los métodos corruptos se refinan para tratar de no dejar huella, pero son básicamente los mismos.

Lastimosamente en nuestro país se tienen millones de millones de soles en circulación, que manejan directamente los ministerios, o que han sido trasladados a los gobiernos regionales y municipales, supuestamente destinados a reactivar la economía, pero que en realidad están engrosando los bolsillos de los corruptos y su banda de cómplices, entre quienes se cuentan los que por ley deberían ejercer fiscalización sobre el poder gubernamental, consejeros y regidores, por ejemplo.

En estas condiciones se hace más necesario y urgente la acción de control sobre el gasto público, por parte de la ciudadanía. Es necesario que los ciudadanos contribuyan, en mayor número, y de forma más activa; que hagan ejercicio de su derecho y también asuman su deber. Hoy hay múltiples formas de ejercer el derecho al control, hacer seguimiento a la obra que se tiene más cerca, registrar con fotografías, o videos; buscar y obtener información oficial de los portales del Estado; recurrir a la Ley de Transparencia para obtener información. Y ojalá formular denuncias ante Contraloría, y Ministerio Público. Se necesita la colaboración de todos para continuar en esta lucha contra los corruptos que saquean arcas estatales y los bolsillos de cada ciudadano; que son capaces de robarnos la salud, la educación, y hasta la vida, incluso de los más pobres.

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