COVID-19: No Desistir

Ayer se cumplieron 200 días del estado de emergencia dictado por la pandemia COVID-19. La fecha coincide cuando el confinamiento ha sido levantado y se anuncia el inicio de la fase 4 de la reactivación económica, con la apertura de los viajes interprovinciales y los vuelos ya no solo a nivel nacional, sino también a varios países de América.

Se empiezan a escuchar diversas advertencias y proyecciones sobre lo que podría ocurrir como consecuencia de la reapertura. Parece que domina el consenso respecto a un próximo rebrote de la enfermedad, que afectaría obviamente a quienes en estos seis meses han permanecido en cuarentena, y ahora retoman sus actividades.

Los mercados, y otros centros de concentración de personas, los paraderos, los vehículos de transporte público, y todo espacio cerrado donde las personas no puedan mantener el distanciamiento, son los espacios de riesgo. Lo mismo ocurre con las oficinas; los centros de trabajo se convierten también en lugares de riesgo, sobre todo si no se cumple con implementar las medidas de control y los protocolos de bioprotección.

Al levantar el confinamiento y tener más personas movilizándose, el riesgo de contagio aumenta y también la posibilidad de trasladar el virus al hogar. Es cierto que la mayoría está cansado de usar la mascarilla, que muchos esperan abrazar a sus familiares y a sus amigos, visitarse, reunirse, compartir, pero es necesario recordar que el virus se mantiene entre nosotros.

Es necesario insistir, recomendar, invocar, que se cumplan las medidas de protección que han dispuesto los médicos: el uso de mascarilla, que a veces es necesario dentro del propio hogar, especialmente cuando se convive con personas vulnerables. Lamentablemente no se tiene un medicamento de protección ni de prevención, tampoco hay un tratamiento para controlar al virus de la COVID-19, una vez que ha ingresado al organismo. La mejor manera de protegerse es la distancia, el uso de mascarilla, el protector facil, el lavado de manos, y evitar las aglomeraciones.

La vacuna sigue siendo una posibilidad distante, a pesar de todo lo que se diga. Es probable que no sea esto lo que quiere escuchar o leer, pero por ahora, es lo único que lo puede mantener a salvo. Recuerde que este retorno a las actividades no puede ser una vuelta a la “normalidad“. Aquella la hemos perdido y estamos obligados a vivir, sí, pero en medio de nuevas normas por el bien propio y el de todos.

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