Contener COVID-19

Mientras España vive una nueva crisis sanitaria por el rebrote de la pandemia de covid-19, con un elevado número de muertes; en el Perú, el Ministerio de Salud trata de mantener el optimismo pero no deja de llamar a los ciudadanos que cumplan con el deber de seguir las medidas de protección ante el riesgo de un nuevo rebrote.

Hasta donde se sabe, una de las causas del rebrote en España ha sido la acelerada reapertura de las actividades y el retorno a la convivencia como si no hubiera un virus amenazando a las personas. Muchos están usando la situación de España como ejemplo de lo que podría suceder en el país, advirtiendo que las medidas de confinamiento, ahora voluntarias, y de protección personal se deben mantener a pesar de que se extrañe la vida como era antes del 16 de marzo.

Voceros del propio Minsa advierten que una segunda ola en el país podría presentarse a fines del mes de octubre e inicios de noviembre. El gobierno nacional prepara acciones para tratar de enfrentarlo, pero una lógica común, advierte del grave riesgo que se enfrenta. Si en confinamiento, el Perú ha vivido una severa crisis con los sistemas de salud colapsados; cómo sería una segunda ola, cuando ya no se tiene confinamiento y cuando las personas omiten las medidas por cansancio, u otra razón. Evidentemente el pronóstico es negativo y más que preocupante.

Es cierto que una parte de la responsabilidad está en manos de los propios ciudadanos. Y a ellos se les invoca seguir manteniendo las medidas de protección y bioseguridad personales, como el distanciamiento social, el uso de mascarilla, el uso de protector facial, no participar de reuniones sociales, no exponer a las personas vulnerables al peligro de contagio. Asimismo, en caso de enfermedad no automedicarse, evitar compartir información falsa o de dudosa calidad, y acudir a un establecimiento de salud en caso de presentar síntomas.

Sin embargo, la mayor responsabilidad la tiene el gobierno en todos sus niveles. Son responsables de orientar a las personas, de aplicar pruebas efectivas, de supervisar los establecimientos de atención al público; y de garantizar seguridad y sanidad en los mercados, y en el transporte público.

Son responsables por asumir medidas improvisadas que solo responden a su interés de protagonismo político, en lugar de mantener informada a la población, reforzando las medidas de prevención.

Son responsables de alentar la intromisión política y fomentar el divisionismo, en vez de coordinar sin distingo con las diferentes organizaciones ciudadanas y sociales. Parecería inútil invocar la reflexión, pero hay que dejar constancia de que se requiere coordinación entre los gobiernos locales, y entre las entidades estatales, pero incluyendo a la comunidad, además de todo lo que ya se ha dicho. Es hoy cuando se debe reforzar la prevención. A partir de lo vivido en estos seis dolorosos meses, es imperdonable mantenerse en el error.

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