La Otra Emergencia


Aunque el Decreto Supremo N° 149-2020-PCM declara el estado de emergencia, por 60 días calendario, por peligro inminente ante déficit hídrico, en más de 130 distritos de todo el país; del valle Jequetepeque solo figuran Guadalupe, Pacanga y Chepén. Esto sin embargo debe llevar a todos los gobiernos municipales a coordinar acciones conjuntas considerando la afectación en todas las localidades del Valle Jequetepeque.

La finalidad del DS es clara, la emergencia es “para la ejecución de medidas y acciones de excepción, inmediatas y necesarias de reducción del Muy Alto Riesgo existente, así como de respuesta y rehabilitación, en caso corresponda”.

Detalla el mismo DS que las acciones a ejecutar deben estar a cargo de los “Gobiernos Regionales de Tumbes, Piura, Lambayeque, La Libertad y Cajamarca y los gobiernos locales comprendidos, con la coordinación técnica y seguimiento del Instituto Nacional de Defensa Civil (INDECI) y la participación del Ministerio de Salud, del Ministerio de Educación, del Ministerio de Agricultura y Riego, del Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social, del Ministerio del Interior, del Ministerio de Defensa, y demás instituciones públicas y privadas”.

Su trabajo es ejecutar “las medidas y acciones de excepción, inmediatas y necesarias de reducción del Muy Alto Riesgo existente, así como de respuesta y rehabilitación, en caso corresponda. Dichas acciones deberán tener nexo directo de causalidad entre las intervenciones y el evento, y podrán ser modificadas de acuerdo a las necesidades y elementos de seguridad que se vayan presentando durante su ejecución, sustentadas en los estudios técnicos de las entidades competentes”.

Se tiene que tener claro que un posible déficit hídrico no solo afectará a la agricultura, sino también al abastecimiento de agua para consumo humano. Si bien es cierto este rubro tiene prioridad sobre los otros, basta ver los problemas que tiene Pacasmayo, para confirmar que disponer de agua no es garantía de salubridad.

Sugerimos que de inmediato las municipalidades provinciales convoquen a los organismos involucrados y relacionados, sin más dilación, y que se empiece por dar a conocer a la población, la situación de riesgo, y el estado de emergencia, para comprometerla en el cuidado del agua. Paralelamente se deben ir coordinando acciones, con total transparencia; y manteniendo abierta la comunicación y la disposición de información.

La situación va a volver a poner en evidencia la capacidad de nuestros servidores públicos. Proponemos que más allá de las discrepancias, se mantenga una coordinación fluida, y que se encargue tareas en función de las capacidades y experiencia. Que no vuelva a pasar lo que hemos vivido en la emergencia de salud, en la que ha predominado la falta de coordinación y la improvisación, en la que se ha postergado la participación del profesional preparado por darle protagonismo al político.

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