Parásitos en los Gobiernos

Los audios que ha grabado y ha filtrado la que fue secretaria personal del presidente Martín Vizcarra han revelado, entre otros, la forma cómo opera el entorno parásito alrededor del poder. Si bien es cierto, en este caso se han revelado las movidas alrededor de la máxima autoridad nacional, algo similar ocurre en el entorno de los gobiernos municipales y regionales.

Ya hemos sentado nuestra opinión respecto a la situación del presidente Vizcarra y nos reiteramos que debe responder a la justicia, pero debe hacerlo al concluir su mandato, en julio próximo. Así como nos reiteramos en que los congresistas se están aprovechando de las disputas de las viudas de poder, y no tienen intención alguna de defender al país, sino que buscan oportunistamente tomar el poder. En ese afán han planeado acciones, se han coludido, se han ofrecido hasta ministerios y habrían incurrido en el delito de sedición. Deben responder igualmente a la justicia; y ojalá se logre su censura al interior del Congreso.

Señalado esto, retomamos la idea inicial de que alrededor de los gobiernos se gestan entornos parásitos que creen que porque apoyaron a un candidato tienen derecho a vivir del Estado, pero no solo a vivir con un trabajo digno, sino que se creen con derecho a aprovecharse, a parasitar del Estado y de los peruanos; y no solo ellos sino también todo su entorno familiar. De allí que se crean con derecho para que hermanos, parejas, y demás obtengan un contrato con el Estado bajo cualquier forma.

Se ve en las municipalidades. Una de las primeras muestras es el hecho de que con cada nuevo alcalde, los funcionarios municipales de carrera son relegados, sin considerar su experiencia, ni su preparación. Los alcaldes disponen contratar a los famosos funcionarios de confianza, muchas veces sin credenciales pero allí están ocupando cargos de nivel directivo.

Candidatos que fueron relleno en la lista de regidores terminan trabajando en las municipalidades, a pesar de que carecen de estudios de respaldo. Otros se convierten en proveedores. También emergen como nuevos y exitosos empresarios, aquellos que “apoyaron” la campaña política. Tras haberse desempeñado como pintores, pegando afiches, repartiendo volantes, o como parte de caravanas, de repente estos personajes se convierten en empresarios y proveedores favoritos de municipalidades. Estos sujetos parasitan del Estado y de los peruanos; no solo venden o prestan un servicio con favoritismo sobre otros, sino que cobran por encima del precio de mercado.

El círculo parasitario se repite alrededor de cada alcalde y regidor (con sus propias empresas y testaferros) generando grupos de proveedores, de trabajadores, y de nuevos suertudos que se aprovechan del Estado. Es corrupción, es delito, y deben caer. Van a caer, aunque a veces tome tiempo y ocurra al final del mandato de gobierno, como está pasando ahora mismo con el entorno del gobierno del presidente Vizcarra.

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