Lavada de Cara

La Defensoría del Pueblo en La Libertad ha sugerido que se conforme una comisión técnica integrada por representantes del gobierno central, del gobierno regional, municipalidades provinciales y sociedad civil a fin de coordinar estrategias para contener el incremento del Covid-19 en la región. Así, con una comisión es como se debió trabajar el viernes 4, aprovechando la larga jornada de más de tres horas que cumplieron los ministros Pilar Mazzetti y Carlos Lozada y el presidente del Consejo de Ministros, Walter Martos en Trujillo.

En cambio, se desperdició esa oportunidad y se promovió una improductiva exposición de quejas, que implicó el desfile de alcaldes distritales y provinciales, cada uno con su pliego de peticiones que incluía más presupuesto; olvidando mencionar que la mayoría de municipalidades no ha logrado ejecutar ni el 30% de los millones que disponen para el 2020.

Es evidente que el acto del viernes, como del banderazo que lideró el gobernador Manuel Llempén, con el apoyo de varios alcaldes, solo tuvo una intencionalidad política para desviar los reclamos contra el gobierno regional por la demora en controlar el avance de la pandemia Covid-19. Sentar a los ministros a escuchar las demandas de los alcaldes ha sido un acto político para limpiarle la cara a Llempén y al gobierno regional, tratando de trasladar toda la responsabilidad al gobierno central.

No se trata de defender al gobierno central, pero no se debe caer en el juego; cuando por un interés político partidario se ha perdido una importante oportunidad. Ha sido lamentable escuchar a alcaldes que hasta olvidaron la pandemia, y pidieron todo lo que pudieron; ni siquiera tenían claro cuál era su papel en la lucha contra el Covid-19. Esto explica por qué vamos tan lento en conseguir algún avance, en siquiera tratar de contener la pandemia.

Si como dice Llempén era necesario que los ministros conocieran las necesidades y las deficiencias del sector salud, lo justo sería que esto mismo se replique a nivel de provincias. Que empiecen los alcaldes y los jefes de las redes de salud por sentarse a escuchar a los ciudadanos, a los dirigentes de organizaciones civiles. Y lo mismo debería hacer Llempén sentarse a escuchar a los consejeros regionales especialmente a los de oposición, a los alcaldes y a las organizaciones ciudadanas respecto a la infinidad de carencias que se enfrentan en las provincias.

Es lamentable que la visita de tres ministros no haya servido para lo que se esperaba y que era acordar acciones concretas para enfrentar técnicamente la pandemia y la reactivación económica de la región. Nada de eso se ha logrado debido al afán politiquero con que Llempén y su equipo conciben la gestión de gobierno. Estos actos explican la forma cómo se conduce la lucha contra la pandemia en la región, y qué es lo que se está poniendo por encima de la vida y la salud de los liberteños.

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