Sancionar Discriminación


La congresista Martha Chávez (Fuerza Popular) ha vuelto a ser el centro de la atención por sus deplorables frases hacia el ex presidente del Consejo de Ministros, Vicente Zeballos. La congresista tenía todo el derecho de discrepar y de criticar la designación de Zeballos como representante permanente del Perú ante la Organización de los Estados Americanos (OEA), con sede en Washington, Estados Unidos. Pero no tenía derecho a sostener que por sus “rasgos andinos” debió ser asignado a un cargo de representación en Bolivia, ni que por ello “debería conocer mejor y llevarse mejor con la población mayoritariamente andina o mestiza”.

“Es una facultad del presidente de la República de acuerdo a la Constitución y a la ley, designar embajadores políticos, pero eso no puede significar que en plena pandemia se pase por alto la profesionalidad, la carrera de un diplomático que está asignado a una función ante la OEA, se le quite de en medio para hacerle un espacio a una persona que quizá debió ir a Bolivia porque como moqueguano y como persona de rasgos así, andinos, es una persona que debería conocer mejor y llevarse mejor con la población mayoritariamente andina o mestiza de Bolivia”, manifestó Chávez, en la sesión de la Comisión de Constitución y Reglamento.

La pobreza argumental para su discrepancia y crítica desnudó una actitud evidentemente racista aunque ella lo niegue. Si, como ha dicho posteriormente, lo que pretendía era criticar porque una supuesta plaza vacante en Bolivia no es cubierta, no tenía por qué hacer alusión a los rasgos físicos de Zeballos, ni a la población andina de Bolivia. Los cargos no se asignan en función de la apariencia física de las personas, aunque aún se padezcan esas taras en nuestra sociedad.

El caso es, lamentablemente, el más notorio de una serie de hechos protagonizados en distintos momentos y contextos, por ciudadanos comunes y corrientes, como por actrices, y otras personas. En la víspera, se pudo ver a un joven que amparándose en una supuesta enfermedad se resistía a usar mascarilla, pero descargando toda su furia contra los trabajadores de serenazgo a los que llamó entre otras “serranos igualados“. Aunque usando otras palabras, la posición de Chávez es exactamente la misma contra Zeballos, no le ha dicho igualado pero evidentemente es lo que significan sus deplorables expresiones.

El Código Penal a través del artículo 323 sanciona el delito de “Discriminación e incitación a la discriminación”, bajo tres elementos: conducta, motivo del acto, objetivo o resultado. Corresponderá a las autoridades judiciales determinar si Chávez incurrió en actos de discriminación o no. La lección para los demás, debe ser llevar estos temas a la reflexión en el interior del hogar, en las aulas, ahora virtuales, de modo que sirva como oportunidades de discusión, de análisis personal, de lo que se ve en los medios, y se percibe en la sociedad. Denunciar la discriminación y el racismo debe ser un compromiso personal.

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