Prevenir el Delito

El Ministerio Público, como órgano que persigue el delito, cumple diversas funciones, una de las cuales es la prevención, a través del despacho denominado Fiscalía de Prevención del Delito. Es un área que resulta clave en estos momentos de crisis sanitaria derivada de la pandemia por Covid-19. La Fiscalía de Prevención del Delito dispone de los procedimientos para advertir y evitar la consumación de un delito; pero también para exhortar a los ciudadanos a enmendar a tiempo.

Las Fiscalías de Prevención del Delito podrían ayudar a proteger la vida y salud de las personas, si se decidieran a intervenir en los diferentes sectores, cuyas actividades constituyen un riesgo para la salud pública. Están los mercados municipales, está el servicio de transporte público de pasajeros en el nivel interprovincial e interregional, por citar solo algunos ejemplos. Las situaciones en las cuales se incumplen las normas, abundan.

La acción preventiva del Ministerio Público debe ser inmediata, urgente, constante, y expeditiva; de otra forma no cumple con su objetivo de evitar la consumación de un delito. En las provincias de Chepén y Pacasmayo no se está presenciando la acción fiscal que se necesita, a pesar de evidentes situaciones irregulares. En el valle Jequetepeque, durante la pandemia, se ha denunciado a través de ciudadanos y algunas autoridades de centros poblados, la ocurrencia de invasiones, destrucción de sitios arqueológicos, por citar algunos casos, que se han consumado sin que el Ministerio Público.

Si se revisa el desempeño de otras fiscalías, en provincias y en capitales de departamento, se puede ver que Prevención del Delito viene trabajando, por citar algunos casos, en operativos preventivos dirigidos a empresas de transporte terrestre, donde actúan para contrarrestar factores de riesgo en delitos contra la salud pública, violación de medidas sanitarias; pero también contra la libertad para evitar la trata de personas, y para prevenir el atentado contra las condiciones de seguridad y salud en el trabajo.

A ello se suma la labor de las fiscalías penales en operativos en restaurantes, que incumplen normas sanitarias, como ha ocurrido ayer en La Molina, Lima, donde clausuraron cinco restaurantes.

Lamentablemente la falta de un liderazgo auténtico en los gobiernos municipales locales impide mantener la coordinación interinstitucional, pero el Ministerio Público tiene que asumir su rol de persecutor del delito con mayor énfasis y decisión en las provincias de Chepén y Pacasmayo de modo que los delincuentes no queden impunes, y que quienes merezcan una oportunidad sean exhortados a rectificarse para no incurrir en responsabilidad penal. La salud y seguridad públicas lo necesitan, y es su deber.

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