Covid-19: Corrupción que Mata

La esperanza con que cada día se intenta vivir, en medio de la incertidumbre, no nos debe conducir a la ilusión de que nada pasa. La pandemia es real, como es real la incapacidad de respuesta de nuestro sistema de salud, y de nuestros gobiernos locales para ayudar a la contención efectiva del virus; como son reales las muertes por Covid-19, y el vía crucis que sufren los pacientes que necesitan atención hospitalaria.

A nivel mundial se ha indicado reiteradamente que solo el 5% de los pacientes Covid-19 mueren, el 15% necesita hospitalización y que el 85% pasa el virus con molestias, o sin síntomas, pero sin necesidad de atención médica. El problema es que no se sabe cómo reacciona cada organismo al virus, y por eso es indispensable, cuidarse personalmente, y a la familia.

A nivel nacional la tasa de positividad es de 17%, la cual si bien es cierto ha bajado, porque llegó a ser 20% y 24%, aún es mala. A nivel de La Libertad, la tasa de positividad es de 25%, es decir de cada cuatro pruebas aplicadas, una da positivo. Considere que el desconfinamiento se recomienda con una tasa de positividad de 5%. El panorama de lo que pasará las próximas semanas, si el virus no se contiene, si no se toman acciones efectivas, es malo.

A nivel nacional, la tasa de letalidad, es decir el porcentaje que muere de los contagiados es de 3.58%; pero en La Libertad es de 10%. Diez de cada 100 personas se están muriendo, según las cifras oficiales. Sin entrar a la discusión del subregistro de muertes, estamos viviendo una situación muy difícil, una verdadera crisis, que para superar, necesitamos primero reconocer.

La población de Trujillo sobrevive hace varias semanas con sus hospitales colapsados. ¿Las provincias de Chepén y Pacasmayo han avanzado algo en 4 meses en la implementación de hospitales Covid-19? ¿Qué pasará cuando en las próximas semanas se vivan las consecuencias de la curva ascendente que tenemos?

Cuando los políticos piden unidad, todos estamos de acuerdo, pero unidad para buscar soluciones participativas, responsables, colaborativas; no para la corrupción en las compras estatales aprovechando la emergencia y la falta de control.

Insistimos en que en estos tiempos, los corruptos nos roban la vida y para ello conviene no ver lo que está pasando, el silencio y la distracción.

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