Las Mismas Mañas


Una sola actuación -sin contar otras- del remozado Congreso de la República revela que solamente se ha cambiado mocos por babas. Reconocemos que es una expresión fuerte pero no existe otra forma de calificar el acuerdo adoptado por amplia mayoría de exonerarse de la obligación de presentar Declaración Jurada de Intereses, tal como están obligados a hacerlo todos los servidores estatales.

Por mayoría, los legisladores acordaron que sus declaraciones juradas no sean conocidas en el Ejecutivo. Es un abuso.

Un sabio dicho popular cae, en este caso, como anillo al dedo: quien no la debe no la teme. Es lógico que nos preguntemos a qué le temen los congresistas que fueron elegidos para terminar el mandato de los integrantes del Congreso disuelto por el Presidente Vizcarra. Esa fue una medida que una mayoría aplastante de la ciudadanía aprobó. Es que el país estaba hastiado de un Legislativo acostumbrado a poner en jaque al Ejecutivo aún sin existir razones creando un clima de ingobernabilidad.

Varios de los legisladores denunciados -algunos con procesos judiciales abiertos- de acusados pasaron a ser acusadores y máximos practicantes de la doble moral. ¿Eso es lo que pretende repetir el nuevo Congreso? No sería raro, pues debemos tener presente que varios de los defenestrados legisladores han sido contratados como asesores por quienes han sido reemplazados.

Es que no pueden vivir sin la teta del Estado, y, de paso, inoculan el virus de la corrupción a sus reemplazantes. De esta manera, los nuevos serán educados en las mañas de los destituidos. Garantizar que la cadena de corrupción no se rompa , parece ser el objetivo. No se debe permitir que eso prospere.

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