De Silencios y Cómplices


Hace buen tiempo se viene denunciando por parte de ciudadanos y ciudadanas de a pie, así como regidores la cultura del silencio que se cultiva en algunas municipalidades. Se sobreentiende que lo hacen con el aval de quien está al frente de la entidad. Al alcalde, o a la alcaldesa, les interesa un pepino atender a un pedido de información pese a que está consagrado por ley.

El estado de emergencia les ha caído como anillo al dedo. Han omitido la instalación de una mesa de partes virtual, y no están atendiendo ni siquiera los pedidos de sus propios regidores de modo que el derecho al acceso a la información pública está suspendido automáticamente por decisión de quienes se creen vacas sagradas que están exoneradas de acatar la legislación que los obliga a rendir cuentas.

Esconder, ocultar, demorar la entrega de información solo abona a presumir manejos oscuros. Lamentablemente en nuestras provincias ya es común esa burla contra el ciudadano y contra los propios regidores. Hasta en sesiones de concejo se acuerdan pedidos de información que nunca se atienden, o que se responden parcialmente. Qué se puede esperar de funcionarios y alcaldes que se burlan de quiénes conforman la máxima autoridad: el concejo municipal.

Así pues, los regidores que abdican a su derecho, que permiten la "mecedora" resultan siendo cómplices. Hemos recordado, recientemente, lo dicho por el premier Vicente Zeballos que “no se puede menoscabar un derecho sustancial como es el acceso a la información pública, más aún en una circunstancia extraordinaria como la que vivimos".

Los ciudadanos quieren saber y los alcaldes están obligados a informar sobre todo lo que se les requiera, y tienen que garantizar las condiciones para ello.

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