Rescatar a Pacasmayo


Contradicciones serias se dan con relación al Pacasmayo turístico que todos queremos y de lo que se jactan las autoridades municipales, que no ponen lo suficiente de su parte para hacer honor a ese título. Lo único que tiene Pacasmayo de “turístico” lo han destruido las autoridades, así como los malos vecinos de Pacasmayo.

Lamentablemente hasta los propios pacasmayinos, o los residentes, contribuyen a hacer de los sitios emblemáticos de la ciudad, letrinas o lugares en proceso de destrucción, en vez de contribuir a su cuidado. En un afán de provecho personal se sigue distorsionando lo que deberían ser actividades económicas formales y ordenadas, ahora tenemos desde bares ambulantes además de los negocios disfrazados de bodegas que venden alcohol como si fueran cantinas.

En cuanto a las autoridades hay que seguir encarándoles su indiferencia en el cumplimiento de sus obligaciones. Seguimos ofreciendo el Malecón Grau y una playa sucia, contaminada y maloliente pese a los esfuerzos del sector Salud por hacernos creer que Pacasmayo tiene una playa saludable. Hablamos del Pacasmayo que contempla, con estupor, indignación y asombro, cómo se contamina la playa del lado norte del Malecón al seguir permitiendo que la sanguaza y toda la suciedad que se genera en el camal continúe arrojándose hacia el mar. Si bien es cierto lo del camal no es un problema nuevo, sí es responsabilidad de la gestión municipal actual evitar que esto continúe. No solo por la salud pública, sino porque además de ello depende el desarrollo del proyecto del nuevo Desembarcadero Pesquero Artesanal (DPA).

De seguir como estamos, Pacasmayo está camino a perder lo avanzado. El proyecto para la construcción del DPA no puede perderse solo porque las autoridades municipales no atienden el grave problema de contaminación que genera el camal. No deben cruzarse de brazos sin aprovechar la presencia de pacasmayinos en puestos importantes del Gobierno. La incapacidad de nuestros gobernantes y su soberbia está afectando directamente a los ciudadanos.

Lo propio ocurre con el servicio de agua. Cuánto tiempo más, se permitirá que el Gobierno Regional de La Libertad nos postergue con un proyecto que ya tiene expediente pero requiere ser aprobado. Al parecer a nadie allí le importa que Pacasmayo consuma agua que parece de acequia, oscura y hasta con mal olor en algunos sectores. Tampoco interesa que el servicio no se brinde regularmente y se deje a la ciudad por semanas enteras, en sequía. Pese a lo cual se le sigue cobrando como si el servicio fuera 'normal'.

Cómo puede la ciudad preciarse de convocar al turista con estos graves problemas de salubridad. Si a esto añadimos el desorden y suciedad que campean en playa y malecón, pero también en las calles ocupadas por letreros, vendedores, y vehículos, la ciudad no va camino a mejorar. Y en ello hay responsabilidad de todos.

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