Esencia del Periodismo

Hay quienes incursionan en el Periodismo no con afán de servicio sino por alcanzar notoriedad sin importar si sus acciones, sus escritos o sus dichos se orientan al cumplimiento de su función. En el caso de la televisión se busca la fama efímera y ganar rating que es lo que finalmente les importa para justificar los altos sueldos que perciben y deben cometer hasta atrocidades para mantenerse en la programación.

Infelizmente hay gente que disfruta de esa basura, programas sin mayor trascendencia, vacíos de contenido. Son chismes en el más estricto significado de la palabra más que informaciones sobre espectáculos. El chisme es tal y solo hace daño o destruye. No importa si lo que se difunde es cierto o es falso. Puede ser lo primero, pero el fin de su difusión es causar perjuicio, captar el interés público porque “eso le gusta a la gente”, y hay que satisfacer a ese público.

Eso es lo que hacen los programas basuras de la televisión y sus cuestionadas conductoras que suelen disfrutar del daño que causan. Parecen seguras de que ellas no pasarán por idéntica situación. Ojalá sea así, que la suerte las favorezca y no les pase la factura por la vileza de sus actos.

Aunque dentro de nuestro propio gremio haya quienes estén en desacuerdo con lo que decimos, sugerimos que las empresas de medios pongan sus propias reglas y prohíban programas que son censurados por el público consciente de que la formación de un pueblo mucho depende de la calidad de los contenidos que difunden los medios de comunicación, especialmente la televisión.

A todos nos corresponde alzar la voz cuando hay actuaciones cuestionables que no aportan ni al entretenimiento, menos la cultura sino que contribuyen a desinformar. Lo hacen aprovechando el público cautivo que tienen, embelesado no solo con los programas de espectáculos, sino también con los programas que se dicen cómicos. Es como un círculo vicioso, en el que el público supuestamente pide esos programas y la televisión se los brinda.

Al parecer después de los años 90, no hemos aprendido nada y el mal quedó más bien sembrado. Recuérdese que en el gobierno de Fujimori y Montesinos se sometió a un gran sector de la “prensa”; además se inundó la televisión con programas como los de Laura Bozo y de los cómicos ambulantes; se compró las líneas editoriales de diversos medios para distribuir informaciones falsas, convenientes para seguir ejerciendo el poder y manipular a la población.

Lo mismo hicieron con canales de televisión a cuyos propietarios pagaron millonarias sumas. No pudieron con escasos medios que ofrecieron tenaz oposición a ese gobierno denunciando crímenes y hechos de corrupción. Esa práctica maldita de coimear a “periodistas” de espectáculos para orientar sus comentarios y mantener un público sumiso y engañado, ha subsistido, por desgracia.

Parte de la lucha contra la corrupción es también defender al periodismo, y la veracidad de los hechos. Debemos tener cuidado con aquellas conductoras o conductores o con periodistas que fueron viles sirvientes de esa autocracia y hoy pretenden aparecer como abanderados de la democracia creyendo que todos hemos olvidado su negra conducta del pasado político reciente.

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