La Verdad Se Abre Paso

La verdad puede tardar en conocerse pero al final se abre paso. Peruanos y peruanas sospechábamos -por no decir conocíamos- cómo financiaban los partidos políticos sus campañas proselitistas en época electoral. Fácil, hipotecaban el voto de sus militantes y/o simpatizantes a favor de poderosos grupos económicos que hoy han quedado al descubierto.

Además, parte de esas sumas eran -o siguen siendo- producto de dinero mal habido, sino de procedencia dudosa (narcotráfico, minería ilegal, etc) o disfrazada de legalidad con leyes obtenidas bajo el negociado de la financiación. Y lo que es un hecho, es que el financiamiento no llega gratuitamente, porque llegado al poder -sea Ejecutivo o Legislativo- se paga con leyes y medidas que favorecen a los intereses de los que pusieron el dinero.

Hoy, esa verdad ha quedado al desnudo gracias a las investigaciones en torno al caso Lavo Jato y conexos como los Cuellos Blancos, y otros. Los políticos que siempre negaron esos aportes, han terminado aceptándolos porque sus patrocinadores al declarar ante el Ministerio Público han entendido que no podían seguir manipulando a esa institución y/o a la Policía. Tampoco a Jueces comprometidos con la lucha por el imperio de la verdad y la justicia,

Así tenemos que Dionisio Seminario Paoletti, el virtual propietario del grupo BCP ha declarado que aportó 3 millones 650 mil dólares a favor de la campaña 2011 de Keiko Fujimori.Su familia hizo otro aporte de 450 mil dólares para las elecciones del 2016. No han sido los únicos. Por lo menos son algunos de los que se conocían hasta la semana pasada.

También han admitido sus aportaciones Vitto Rodríguez del poderoso grupo empresarial Gloria, así como la minera Volcan.

En cuanto al banquero como al empresario lechero han dicho que el aporte fue para impedir el triunfo de Ollanta Humala por considerarlo un peligro porque implantaría el modelo chavista de Venezuela. Pretendieron frenar, con el poder del dinero, y la manipulación de las conciencias, la supuesta amenaza que representaba el Partido Nacionalista “invirtiendo” en la candidatura de Fuerza Popular. Pero lo que buscaban no era el beneficio del país, sino proteger sus intereses particulares. Al final, Humala no fue la amenaza que suponían sino que terminó gobernando favoreciendo a los grupos de poder de siempre.

Esta situación nos ha permitido descubrir otra verdad que no debemos olvidar: la vil mentira que caracteriza a los políticos, capaces de vender hasta su alma por aferrarse al poder. Una y mil veces negaron haber recibido dinero y que en todo caso se les demostrase. Ahora está demostrado.

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