En Resguardo de la Vida


Tenemos que insistir en la obligación de esmerar medidas preventivas en resguardo de la integridad física y la vida de las personas. No debe tolerarse por más tiempo la forma irresponsable en que se desplazan muchos conductores de vehículos motorizados en especial en las mototaxis convertidas en trampas mortales.

Nuestro Diario ha documentado la conducta irresponsable y criminal de algunos mototaxistas.Sin importarles la vida de sus usuarios -muchos de ellos escolares- los transportan como si se tratase de bultos de carga. No estamos exagerando. Eso se puede apreciar todos los días en especial a la hora de ingreso y/o salida de los centros educativos.

El problema no afecta solamente a usuarios de zonas rurales sino también del radio urbano. Los mototaxistas se burlan de las autoridades en sus narices. Se aprovechan de la necesidad del servicio para sobrepasar la capacidad de sus vehículos, y llevan 4 y hasta cinco pasajeros en el interior de sus unidades, No es suficiente. Irresponsable y temerariamente llevan, además, 2 o 3 escolares viajando de pie y cogiéndose de la parte posterior del mototaxi.

No es todo, también tenemos a los criminales -no se les puede dar un calificativo menor- que transportan también en la parte delantera a otra persona que puede ser su pareja. Esta no una invención ni una ficción.

Si se hiciese un operativo todas estas irregularidades y barbaridades criminales son fáciles de detectar. Solo bastaría que las autoridades pongan interés para frenar estas intenciones criminales que se realizan en la Panamericana como en las carreteras y/o caminos vecinales. En todos esos casos son actos rayanos en la criminalidad porque se menosprecia la vida humana.

Se trata de un problema con varias características pues téngase en cuenta que varios de esos mototaxistas son delincuentes prontuariados que simulan prestar el servicio pero lo hacen para encubrir su verdadera intención que es la de asaltar y o hacer seguimiento a sus próximas víctimas ya sea para robarles o violarlas sexualmente cuando se trata de menores de edad.

Y como una mafia arrastra a otros, esos pillos sobornan a malos empleados municipales y arman bandas dedicadas a la falsificación de licencias de conducir tal como se ha comprobado lo han hecho en San Pedro de Lloc y en Chepén. Se desconoce si la autoridad municipal ha puesto suficiente interés para acabar con esta forma de criminalidad. Parece que no, pues cada día es mayor la presencia de esas unidades conducidas, en buen número por menores de edad.

No esperemos tener accidentes con dolorosa pérdida de vidas humanas, para actuar. Debe haber operativos permanentes hasta desaparecer esas lacras. No debe valer la excusa lastimera del “pobrecito que se quiere abrir paso para ganar dinero y seguir estudios”. Esa es una farsa más.

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