Superar Emergencia

Los deficientes servicios de agua potable y desagüe continúan siendo el principal problema que afecta a Pacasmayo. Por lo pronto -y nos reiteramos- son los temas que deben ser priorizados para su solución por parte de las autoridades. Los hechos demuestran que no estamos equivocados en nuestra apreciación de que existe negligencia para tratar el tema. Entendemos que la situación no se resolverá de un dia para el otro, pero por lo mismo se tiene que partir de un diagnóstico serio luego de cual se podrán plantear acciones planificadas.

Veamos uno de los problemas relacionados al servicio. No es novedad que el agua que la Junta de Usuarios Jequetepeque vende no se entrega en la cantidad acordada. La explicación la conocen no solo los agricultores sino también la población en general. El agua es una fuente de riqueza para malos empleados ligados al manejo de este recurso y la explotan en su propio beneficio, en audaz y viejo acto de corrupción. Y así ha quedado comprobado ayer cuando la propia autoridad del agua y el representante del Ministerio Público han verificado el robo de agua a vista y paciencia de todos. Como si no hubiera trabajadores encargados de verificar y quienes deberían evitar que esto ocurra.

Se sabe que el agua llega su destino final en cantidades muy rebajadas no solo por el fenómeno natural de percolación -porque el agua se filtra por la tierra en canales no pavimentados- sino por el robo que se hace de la dotación de otros usuarios y donde se cuenta con la complicidad de malos trabajadores que han establecido sus propias redes de comercialización. Son sujetos que en todo el Valle se les conoce y ahí siguen en sus puestos.

Es negligente no haber actuado -desde los concejos municipales pasados- para coordinar la colocación de medidores.en los puntos de ingreso de agua a las lagunas artificiales. Es también negligencia no haber coordinado e impulsado la pavimentación del canal en el tramo que nos compete, y es negligente no limpiar el canal periódicamente. Ni siquiera se planifica el mantenimiento del canal que surte a nuestras lagunas del sistema mal llamado de “agua potable”. Tampoco se contrata a vigilantes para que se haga recorrido en el canal y se garantice la dotación de agua.

También configura negligencia no haber presupuestado las partidas convenientes para la amortización de la deuda antigua y evitar incurrir en nueva morosidad. No podremos salir del círculo vicioso en que nos encontramos si es que no apostamos por medidas efectivas y de larga data. Caso contrario vamos a seguir con los mismos problemas sin tener seguridad o perspectiva de cuándo acabará.

Felizmente se ha logrado importantes avances en las últimas horas gracias a la participación de la subprefectura provincial, el sector Salud, la Cámara de Comercio de Pacasmayo, quienes coordinaron acciones con el gobierno municipal y juntos empujaron nuevas acciones. Sin embargo las responsabilidades siguen estando principalmente en el gobierno municipal que encabeza César Milla Manay. Y hay varias acciones que tiene que cumplir, empezando por un plan de contingencia para atender a la población porque la falta de agua no está resuelta, apenas se ha superado parcialmente el ingreso de agua a una de las lagunas. No vale confiarse, tiene que atenderse a la población y se tiene que evaluar cómo se irá superando la crisis hasta la restitución deficiente a la cual la población está adaptada.

Que las autoridades no sigan burlándose de los pobladores haciéndose los ciegos, sordos y mudos frente a la descarada y grotesca forma de manejar el sistema de racionamiento de agua en cisternas con ofensiva discriminación a favor de unos cuantos suertudos allegados al alcalde o a algunas áreas claves de la Municipalidad. Y que se considere claramente cómo se enfrentará el cobro de agua, es un reclamo perfectamente justificado de los usuarios.

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