Actuar a Tiempo y con Honestidad



Para que determinadas acciones del Gobierno alcancen su cometido es necesario que oportunamente se dicten las directivas matrices a fin de que los recursos económicos transferidos se manejen con honestidad así como con total y absoluta transparencia. Hay que reconocer que esto se viene tratando de hacer con el actual gobierno.

El Minedu aprobó, recientemente, la actualización de la Norma Técnica del Programa de Mantenimiento de Locales Educativo 2019. Se trata de un documento que permitirá que los colegios reciban los recursos económicos para la conservación de sus infraestructuras antes de que culmine este año escolar para que los trabajos de conservación y mantenimiento se ejecuten con total libertad, sin la presencia de los escolares.

Es la primera vez que se opta por esta disposición que permitirá que los trabajos preventivos de conservación de los locales escolares se ejecuten antes del próximo año lectivo. Esto es importante y fundamental. Los trabajos de mantenimiento deben realizarse con aulas desocupadas para no paralizar el dictado de clases ni las acciones previstas de acuerdo a las normas pertinentes.

Es conocido que los recursos del programa de mantenimiento se asignan a los directores de las instituciones educativas, que podrán priorizar, junto con su comité, las acciones más importantes para el mantenimiento de sus infraestructuras. Los directores estarán en capacidad de reparar o reponer puertas y ventanas; reemplazar aparatos sanitarios, cañerías y tuberías; así como de cambiar los cableados eléctricos, tableros y luminarias, entre otros, con la debida anticipación.

Pero es necesario remarcar la necesidad de que los directores actúen con honestidad, atendiendo a las necesidades de los estudiantes. Hay locales con servicios higiénicos en deplorables condiciones, servicios inoperativos y pestilentes. Y ni qué decir de aulas en riesgo de colapsar. Debe priorizarse las urgencias a atender, despojarse del sentido argollero con el clásico estilo de morder un pedazo de la torta en vez de buscar el mejor ahorro para alcanzar mayores metas.

En este objetivo deben colaborar los padres de familia ejerciendo una responsable y respetuosa fiscalización sin excederse en sus apreciaciones. También tienen responsabilidad los técnicos que se contraten para ejecutar determinadas labores.

Es pues, una responsabilidad que nos compete a todos si de verdad amamos a nuestros hijos y si sabemos reconocemos el trabajo de los docentes que cargan con el peso de permanecer gran parte de las horas del día y del año, con nuestros hijos, sus alumnos y cuya formación les confiamos. Podemos corresponder a esa noble misión cautelando buenas y responsables inversiones.

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