Pacasmayo: ¿Dónde Están Los Gobernantes?

Agua

El distrito de Pacasmayo lleva ya más de un mes soportando los problemas derivados del pésimo servicio de agua, llamada irónicamente “potable” pese a que de solo observar el color de lo que cae por las tuberías revela que no es agua de calidad, ni que se pueda consumir con seguridad de garantía.

No solamente se trata del color que presenta; sino de la cantidad en que se entrega mezclada con arena. Hay un supuesto “racionamiento” que no se aplica con criterio técnico ni de equidad. Es una situación que se agrava por temporadas situación y que arrastramos desde hace años. A costa de que se malinterpreten las cosas, el servicio empeoró desde la decisión adoptada por alcaldes que acordaron apartarse de Sedalib y apostar por una empresa privada que fue presentada como la gran “salvadora”. Tremenda mentira cuyas consecuencias padecemos ahora.

La protesta que un grupo de ciudadanos y ciudadanas protagonizó en días pasados empañando la celebración de la fiesta del cumpleanos del alcalde César Milla Manay (APP), en el Club Pacasmayo, se justifica porque la autoridad municipal parece ciega, sorda y muda. No se ha dado explicaciones oficiales creíbles de lo que pasa; y tampoco se precisa hasta cuándo durará esta situación. Desde alcalde y regidores, así como funcionarios se corren a la hora de dar explicaciones. La incertidumbre sumado a la falta de agua, es lo que indigna a la ciudadanía.

Ayer un grupo de ciudadanas y ciudadanos llegaron a las oficinas de Últimas Noticias para reiterar su preocupación por la falta de agua. Acompañamos al grupo a las oficinas municipales, pero como en otras oportunidades, ni alcalde ni regidores estuvieron presentes, y ningún funcionario municipal les atendió. Es que alcalde y regidores parecen no vivir en Pacasmayo, o simplemente carecen de sensibilidad social para ignorar un problema que afecta a toda la ciudad.

Se teme que se incrementen - si es que esto no ha ocurrido ya- los casos de enfermedades gastrointestinales y de afección a la piel por el agua “potable” que la Municipalidad nos vende, pese a que no nos da ninguna garantía.

Los vecinos han denunciado con detalle que algunos regidores, así como funcionarios municipales y amigos de la gestión Milla Manay son los suertudos que sí reciben agua en cisterna de la municipalidad, en sus domicilio, y en horas de la noche. Los demás, los ciudadanos comunes y corrientes, deben vivir como puedan. Los que disponen del recurso económico compran agua de proveedores privados, para llenar sus tanques en casa, pero tampoco hay garantía respecto a la calidad de ese líquido. Muchos se ven obligados a comprar agua embotellada para el consumo en la cocina.

Lamentamos profundamente que se siga estafando con un servicio de “saneamiento” que de tal solo tiene el nombre, pues es tal la incompetencia para administrarlo que hasta se tiene colapsado el servicio de desagüe y las aguas servidas han vuelto a contaminar nuestra playa al arrojarse las aguas sucias al mar.

Desgraciadamente -y tal como lo hemos dicho en innumerables ocasiones- el dinero que se recauda por los servicios de agua y desagüe se destina a atender las necesidades de otras áreas sacrificando el servicio a recortar sus ingresos en vez de invertirlos en mejoras impostergables. Así no se gobierna.

Insistimos en advertir a las autoridades que están abusando de la paciencia de los ciudadanos. No es posible que en medio de estos problemas, los gobernantes no den la cara, no respondan. Lo primero es explicar qué está pasando pero con la verdad, qué medidas están adoptando, y en cuánto tiempo se superará la crisis. Paralelamente se debe hacer público el horario y lugares para el reparto de agua, de manera equitativa y sin vergonzosos privilegios. Es lo que deben estar haciendo en lugar de responder con represalias contra los vecinos que se han atrevido a reclamar públicamente. Acallando la protesta no se acaba el problema; lo único que se consigue es alimentar la indignación pública que puede ser aprovechado por oportunistas que nunca faltan.

Culpar a la Junta de Usuarios no es una respuesta responsable. Habrá que preguntar cuánto recauda la DISA y cuánto debe pagar a la Junta de Usuarios por la dotación de agua que necesitamos. Los números no mienten, los políticos sí.

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