Implacable Lucha Contra Corrupción


La lucha contra la corrupción declarada por el presidente Martín Vizcarra Cornejo no debe cesar. Se trate de quien se trate esta es una batalla que debe librarse sin tregua, sin interesar que los comprometidos puedan ser personajes que han ejercido los más altos cargos en el país.

Afortunadamente, tenemos ya un grupo, aunque aún reducido, de fiscales y jueces comprometidos con el país, que entienden perfectamente el rol que les corresponde y lo ejercen ignorando presiones y amenazas. Sin embargo aún quedan rezagos de esa costra de magistrados que pensaron acumular riquezas en alianza con la corrupción, negociando sentencias ajenas a principios esenciales de justicia y honestidad.

Si bien somos optimistas, no creemos que los tiempos gangsteriles se hayan terminado. Las presiones contra magistrados continúan, así como aún tenemos fiscales y jueces que no llegan a ejercer con toda la eficiencia que el momento exige. Y por eso hacemos votos porque el camino que han comenzado a asfaltar jueces, fiscales, funcionarios y servidores de bien no se detenga, ni se interrumpa. No hay que ceder en esta tarea que nos compromete a todos quienes anhelamos de tener un país ejemplar, que sea orgullo para nuestros hijos.

La reciente captura de quien fuera comandante general del Ejército, Edwin Donayre (congresista de Alianza Para el Progreso) es un avance en la captura de peces gordos que se consideran intocables y suponen que todavía gozan de los privilegios que les otorgan cargos públicos y para los cuales los políticos diseñaron escudos protectores bajo la denominación de inmunidad. Hoy se exige que respondan por todos aquellos latrocinios y saqueos que hicieron de los recursos del Estado, burlándose del Pueblo.

El general Donayre permaneció seis meses eludiendo la justicia. Pensó -y así lo ha dicho sin desparpajo- que jamás sería capturado para cumplir con la condena de cinco años de prisión que se le ha impuesto por robar gasolina y petróleo como máximo jefe del Ejército. Incursionó en política bajo los colores de Alianza para el Progreso (APP) y cuando fue sometido a la justicia contó con el blindaje de partidos corruptos que lo protegieron. Ahora, Donayre está tras las rejas para pagar su deuda con la justicia.

Todavía quedan muchos más delincuentes de cuello y corbata a la espera de ser procesados. Sus juicios deben ser seguidos hasta lograr una sentencia. Ningún delincuente que le robó al país debe quedar libre. Esos sujetos merecen cadenas perpetuas de privación de su libertad, sin contemplaciones ni beneficios de ninguna clase.

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