Corregir a Tiempo

Lo que viene ocurriendo en Chile debe poner en alerta a los políticos peruanos, a la prensa, a los grandes grupos empresariales y a todos aquellos sectores que tienen que ver con la marcha del país. No es una llamada de atención directa, pero sí una alerta para examinar al país, y no llegar hasta la misma explosión de hartazgo de los ciudadanos por el abuso en que se incurre desde la esfera política gobernante y poderosos grupos empresariales.

Se requiere la fuerza, el coraje y la transparencia para actuar con justicia, entendiendo que el derecho a la vida, desarrollarla y vivirla (valga la redundancia) no es privilegio exclusivo de los que más riquezas han amasado; sino que se debe garantizar en condiciones de dignidad para todos. Las desigualdades, el atropello de los derechos, generan justos reclamos que pueden desencadenar en violentos reclamos, odios que se convierten en insuperables.

Es lo que ocurre en Chile, donde una política económica neoliberal, que era vista como un supuesto modelo, solo ha servido para enriquecer a una reducida élite, mientras que ha endeudado a la clase media a la que se aplasta con impuestos, con sueldos básicos ínfimos, y a la que no se le garantiza derechos básicos como la salud, la educación, las pensiones.

Mientras que los economistas que apoyan la política neoliberal siguen afirmando que Chile va camino al desarrollo con libertades y calidad de vida, los miles de ciudadanos que se han expresado en las calles reclaman porque llevan años viviendo prácticamente asfixiados. Diversos análisis que se presentan recién ahora, revelan que la clase media vive en permanentes carencias, sosteniendo una economía que crece pero solo para unos cuantos.

La crisis que vive Chile, con 18 vidas perdidas por la brutalidad y la ceguera del poder político, se puede evitar corrigiendo los modelos económicos de gobierno y procurando sociedades que se conduzcan con principios de justicia social sin enredarnos en conceptos económicos especializados.

Los acontecimientos de Chile, apartados de la ideología económica de derecha, izquierda o centro invitan a reflexionar -mirando a lo que ocurre en otros lugares del mundo- sin apasionamientos ideológicos, insistimos basados en criterios de equidad y justicia social.

Desde esa lógica, como ciudadanos comunes, se puede cuestionar y reclamar mejoras respecto al sueldo mínimo vital de los trabajadores, tratamiento tributario a las grandes empresas, reparto de utilidades, compensación social por la explotación de la riqueza natural, sistemas de seguridad social, acceso a los servicios de salud y mejoramiento de los servicios estatales de salud, impulso real a las pequeñas empresas, entre otros.

A todo ello se debe sumar, la garantía de seguridad para los ciudadanos; de que la justicia impera, y que la corrupción seguirá siendo perseguida. Así como se debe exigir las reformas políticas necesarias para evitar que los peores lleguen a los partidos y a los diferentes niveles de gobierno.

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