Tragedia Que Podía Evitarse

Es doloroso e indignante que sigan ocurriendo tragedias que pueden evitarse. No se hace, por negligencia punible que no debe ser pasada por alto, como generalmente suele ocurrir. Las excursiones escolares con fines supuestamente de ampliar conocimientos, y que han terminado en tragedias, y/o estafas, han servido para actualizar el tema.

Es necesario e imprescindible abordar el asunto porque están en juego la vida de escolares, de profesores y de padres de familia. Recientemente una minivan que conducía a una delegación de la Institución Educativa Nuestra Señora de Lourdes, de Surquillo, volcó a la altura de Huarochirí cuando se dirigía de Huancavelica de retorno a Lima.

Infortunadamente, una guía de turismo, y un estudiante de apenas 17 años de edad que cursaba el 5° año de secundaria fallecieron, en tanto más de 15 de sus compañeros resultaron con heridas y contusiones de gravedad.

Todo lo que hasta ahora se conoce apunta a que el conductor y propietario del vehículo quien fugó después de la tragedia, tiene gran culpa directa en el percance, pues conducía un vehículo cuyas condiciones técnicas no calificaban para un viaje de esa naturaleza. El chofer y dueño de la minivan ha sido identificado como Henry Nuñez Palacios. A ello se suma el récord personal del chofer, impresentable para una persona a la cual se le estaba confiando la vida de más de veinte personas.

Y aquí otros responsables. Al parecer nadie se dio el trabajo de interesarse por indagar por el estado técnico y formal de la unidad que se estaba contratando, menos de evaluar la experiencia del piloto para una ruta difícil y peligrosa. Tenemos un abanico de responsabilidades que no se pueden soslayar. El entusiasmo por el viaje de estudios, por el viaje de promoción, aunado a la necesidad de “abaratar costos” lamentablemente lleva a estas situaciones irreparables. Hay más. Si en una primera instancia eso se pasó debió ser advertido en la Ugel que es la instancia a la que correspondía, finamente, autorizar el viaje. Tampoco lo hizo.

Las directivas vigentes deben ser cumplidas por padres de familia, docentes, directores de IIEE y las Ugel para no tener que lamentar nuevas tragedias como la de Huarochirí que se pudo evitar. Esta dolorosa tragedia debe ser tomada en cuenta y obligar no solamente a los directores y directoras de las instituciones educativas sino también a las instancias llamadas a fiscalizar cumplen con la tarea que les corresponde.

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