Días Decisivos

La situación política llegó a su clímax cuando el presidente Martín Vizcarra resolvió disolver el Congreso, una acción que había postergado y a la que llegó después de tender varias oportunidades a los congresistas. El grupo de mayoría en el Congreso, encabezado por Fuerza Popular y el Apra, menospreció al presidente Vizcarra; se empeñaron en llevar adelante la elección de los miembros del Tribunal Constitucional burlándose de la cuestión de confianza que había planteado el Ejecutivo para modificar la forma de elección de esos magistrados a fin de garantizar la transparencia.

Confiados en el abuso del poder que han exhibido desde que tomaron el Congreso, los congresistas apenas si obtuvieron votos para elegir a uno de los nuevos miembros del TC. Sin embargo llevaron su burla más adelante pretendiendo luego supuestamente votar la cuestión de confianza a favor del Ejecutivo. La finalidad era la misma que hasta ahora los ha conducido, salirse con la suya. Pretendían modificar la composición del TC, a su conveniencia, y aún así salvarse de la disolución, votando a favor de la cuestión de confianza. La burla completa.

Mientras el Congreso debatía la cuestión de confianza, Vizcarra dirigió mensaje al país anunciando su disolución. En las calles de diversas ciudades del país, los ciudadanos expresaron respaldo a la decisión presidencial y reiteraron repudio contra congresistas. Completamente negados a la realidad, los congresistas fujimoristas, apristas, apepistas, y sus apéndices, hicieron “juramentar” a la vicepresidenta Mercedes Araoz, tras supuestamente declarar la suspensión por doce meses del presidente Martín Vizcarra. Los congresistas aún se resisten a dejar el poder y han desarrollado múltiples argumentos. Olvidan que la propuesta del 28 de julio del presidente Vizcarra fue el adelanto de elecciones, lo que rechazaron.

¿La situación de transición actual pudo haber sido peor? Otro escenario pudo ser este mismo Congreso vacando al presidente Vizcarra, asumiendo la vicepresidenta Araoz. Recuérdese que entre estos señores hay quienes deben responder a procesos judiciales por diversos delitos, recuérdese cómo se han protegido entre ellos y a los magistrados vinculados a Los Cuellos Blancos. Otros de sus líos recién los conoceremos tras las próximas declaraciones de Jorge Barata en las investigaciones por el caso Odebrecht.

En las actuales condiciones no será posible confiar en la mayoría de congresistas que se han quedado integrando la comisión permanente para el proceso de transición hasta las elecciones que se realizarán el 26 enero 2020. Los problemas no se han terminado, ni es este el mejor momento; pero sí es la oportunidad de defender y garantizar que la lucha contra empresarios y políticos corruptos continúe, y de exigir reformas políticas para -entre otros- mejorar la elección de nuestros representantes ante el Congreso. Lo ocurrido debe servir de ejemplo para los políticos, los peruanos decentes no transan con la corrupción. No se menosprecie la capacidad de crítica, ni de insurgencia pacífica del Pueblo.

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