Seguridad Ciudadana: Cumplir Obligaciones


Resulta preocupante, ciertamente, la manera como ha crecido el fenómeno de criminalidad en nuestros pueblos. Es algo que venimos sosteniendo desde hace buen tiempo; reclamando una real coordinación por parte los responsables de las distintas instancias que deben empezar por comprometerse en la lucha frontal y decidida contra la delincuencia.

Se reclama, con todo derecho, que cada autoridad y funcionario público cumpla con las funciones que le competen, tal como lo han exigido los ciudadanos de Guadalupe en reciente reunión del comité distrital de seguridad ciudadana (Codisec). La invocación está dirigida, en este caso, especialmente a los gobernantes municipales, los subprefectos, la policía, los fiscales, los jueces, los encargados de los Centros de Emergencia Mujer, los funcionarios de los sectores de Educación y Salud.

Es tal la falta de compromiso que las reuniones de Codisec parecen reuniones de los mismos de siempre, con las ausencias de siempre. No se logran reunir a todos los participantes, y en muchos casos ni los alcaldes asisten. Una primera autocrítica que se deben hacer debe partir por responder a la pregunta de por qué no asisten todos los miembros. Recogiendo algunas opiniones de involucrados, podemos afirmar que es porque consideran esas reuniones una pérdida de tiempo. Son citas sin agenda de trabajo, redundantes, con funcionarios que llegan sin información útil. Estas terminan siendo un rosario de quejas sin soluciones.

Encima los pocos acuerdos que se adoptan en las reuniones de Codisec terminan en el olvido ni siquiera se cumplen. Solo por citar un caso se viene reclamando en diversos distritos el cierre de los bares que funcionan a toda hora y son frecuentados por gente de mal vivir; pero también se reclama el cierre de centros nocturnos de diversión que no respetan horarios de descanso del vecindario.

Hay consenso en que los bares clandestinos que funcionan sin horarios conocidos son puntos de reunión de maleantes, donde se suelen planificar asaltos, robos, extorsiones y hasta asesinatos. Y de allí que son también lugares donde se cobran venganzas. En el caso de las discotecas, nightclubs, pubs, karaokes y otros distintos nombres para lo mismo, se trata en su mayoría de locales que permiten la presencia de menores de edad a los cuales no solamente se les vende licor. También se les provee de drogas sin que se pueda establecer métodos efectivos para evitarlo. Funcionan durante toda la noche, madrugada y día siguiente, sin respetar los supuestos horarios municipales.

Aquí, la mayor responsabilidad, indubitablemente, es de los municipios llamados a expedir las licencias para esos establecimientos. Y uno de los mayores problemas es que las municipalidades no ejercen la obligatoria fiscalización que deberían practicar de forma permanentemente. Y si acuden y notifican a algún local, luego no inician los procesos administrativos de sanción, y tampoco denuncian a los infractores, que es lo que corresponde. La respuesta del por qué el abandono de la autoridad municipal, en esos casos, la tienen los ineficientes funcionarios municipales que gozan de las confianzas de sus alcaldes.

Insistimos, también, en la necesidad de articular programas de prevención. Pero que se cumplan. Las brigadas de autoprotección escolar (Bapes) son una interesante estrategia. Pero no pueden ser formadas solo para la foto y la estadísticas de reporte. Se tiene que acompañar a los profesores y padres de familia, en forma permanente. En el entorno escolar hay riesgos y las Bape se crearon para garantizar la seguridad de los menores, advirtiendo sobre peligros, sospechosos, de forma preventiva.

Otro aspecto que tiene que abordarse es el crecimiento de la delincuencia juvenil. Para atender este fenómeno se requiere de un diagnóstico serio, y de un plan de trabajo a largo plazo con acciones de atención al problema, y de prevención.

Los alcaldes, como presidentes de los Codisec, tienen que asumir liderazgo y dar la atención que realmente se merece la seguridad ciudadana. Empezar por sincerar los planes de seguridad ciudadana, reformularlos con la colaboración de los ciudadanos; y dejar de convertir el área de seguridad ciudadana en la que sirve para contratar gente y pagar favores políticos. Convocar a los ciudadanos más allá de las fechas en las que están obligados. Escuchar sus demandas, asumir compromisos. Tal vez así entiendan la importancia de la prevención y la planificación. Dedicar esfuerzos a nuestros niños, adolescentes y jóvenes que cada día son captados por las bandas criminales.

Sobre el autor

Prensa

Somos un equipo de periodistas trabajando de la mano de nuestros aliados, los ciudadanos.

Escríbenos a [email protected] y síguenos en @UNDiario