San Pedro de Lloc  |  

Saneamiento en Centros Poblados


Ya hemos expresado nuestra preocupación por la administración municipal de los servicios de agua potable y desagüe en varias ciudades del valle. Las actuales administraciones -como las anteriores- tienen un manejo deficiente, y es urgente abordar esta situación implementando un modelo empresarial que garantice servicios eficientes y autosostenibles, garantizando el uso apropiado de las recaudaciones y proyectando mejoras de acuerdo al crecimiento poblacional.

Nada de eso se tiene hasta la fecha. Nada nos garantiza que a corto o mediano plazos los servicios no entren en crisis profunda y para superarla se necesitaría de inversiones millonarias que escapan a las posibilidades de las administraciones cuyas cuentas no parecen ser óptimas. Los ingresos actuales aparentemente no cubren los gastos de mantenimiento. Menos, lógicamente, la renovación de equipos o adquisiciones para ampliar y mejorar servicios que son básicos a una población que necesita vivir en condiciones dignas.

Si analizamos esta realidad y la aplicamos a los servicios que se manejan en los centros poblados como Ciudad de Dios, Pakatnamu, Limoncarro, Mariscal Castilla, Chocofán, Mazanca, San Martín de Porres y otros en la provincia de Pacasmayo. Y lo propio ocurre en la provincia de Chepén, concluiremos que es indispensable formalizar el manejo de esos servicios, especialmente donde ha habido -o hay en curso- inversiones estatales destinadas a instalar o mejorar las redes de agua y desagüe.

Solo para citar un problema. En varias de esas localidades los cortes de agua son recurrentes. En algunos casos es por no pagar a tiempo el servicio de energía eléctrica para el funcionamiento de los motores que bombean el agua hacia los tanques elevados. Pakatnamu, por ejemplo, tenía una deuda acumulada de más de 40 mil soles que era imposible de cubrir por la municipalidad de ese lugar.

Ciudad de Dios clama por nueva fuente de abastecimiento porque el pozo existente ya está agotado. Invertir en nuevo pozo está fuera de su alcance y ha tenido que recurrir a la Municipalidad de Guadalupe en busca de ayuda, con resultados nada positivos, y de los que ya hemos informado. Y es que el nuevo pozo no tiene agua en cantidad suficiente.

Estas son realidades que no se pueden seguir maquillando. Es necesario estudiar seriamente el problema y buscarle solución. Hay que preguntarse si las municipalidades de esos centros poblados están en capacidad de atender a esas urgencias cuando tienen presupuestos insuficientes y de su municipalidad distrital y de la provincial reciben apenas migajas.

Ya sea que el servicio sea manejado por la municipalidad correspondiente o por una junta administradora, las llamadas JASS la situación es la misma. En uno y en otro caso se tiene alto índice de morosidad y un asfixiante clandestinaje que muchas veces cuenta con la complicidad de empleados con bajos sueldos..

Esta es una realidad que no puede seguir ignorándose. Tiene que enfrentarse. Los centros poblados podrían convertirse en modelos de administraciones de los servicios de agua y desagüe, que luego podrían replicarse. Corresponde a las autoridades municipales distritales y provinciales tomar interés en el asunto.

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