Congreso Ataca a Sunedu



El fujiaprismo continúa, en el Congreso de la República, de tumbo en tumbo buscando levantar imagen. Pero sus acciones, como las declaraciones de sus principales figuras son tan torpes que es fácil darse cuenta del doble discurso que practican.

Buscan a toda costa debilitar al Ejecutivo. Actúan bajo la presión de los compromisos que tienen con quienes son sus aliados. Hipócritamente dicen defender los intereses de las mayorías.

La Comisión de Educación que preside la fujimorista Tamar Arimborgo ha pedido facultades -que el Pleno le ha otorgado- para investigar a la Superintendencia Nacional de Educación Superior Universitaria (SUNEDU). Cuánto le irá a costar al país esta nueva gracia de parlamentarios que no se dedican a lo que están obligados, sino a buscar atacar a quienes les son incómodos y tratan de deslegitimar reformas que son necesarias para ir transformando a nuestro país dejando atrás los lastres.

Ya armaron en el 2018, una primera comisión y los resultados de la supuesta investigación realizada durante 60 días no se conocen. No hubo ningún informe final. Ahora vuelven a las andanzas y tendremos que pagar a asesores y “especialistas” para que aporten al “trabajo” que ellos deben realizar. Ese capricho -porque no es otra cosa- distraerá decenas o cientos de miles de soles para pagar a los que hagan la presunta “investigación”.

Solamente quienes protegen los intereses de ambiciosos seudo empresarios de la educación superior están en contra de una política destinada a mejorar la formación profesional de nuestros jóvenes. Hay que tener en cuenta las estadísticas internacionales para saber cómo andamos en este tema. El OS University Ranking 2019 ha indicado que solamente tres universidades peruanas están entre las mejores mil del mundo; y las tres, detrás de las primeras 500.

De otro lado, una investigación de los profesores e investigadores Pablo Lavado y Gustavo Yamada ha establecido que en Perú, “poco más de un tercio de los programas universitarios tienen retornos negativos”. Esto se traduce en que los jóvenes que siguieron estos programas “hubieran estado mejor financieramente si trabajaban inmediatamente después de concluida la secundaria”.

Lo que se ha hecho evidente es que la "investigación" del Congreso se trata de una de las maniobras de la oposición fujiaprista y sus aliados para acabar con la reforma universitaria. Está en juego el interés de varios parlamentarios que están vinculados a universidades que no han conseguido su licenciamiento por las deficiencias que se han hallado. Son universidades en las que ellos han estudiado. Hablamos de deficiencias que no garantizan la buena calidad de una formación superior. La mejor demostración de la mediocridad de esos centros es la presencia en el Congreso, de esos exalumnos convertidos en congresistas.

No permitamos que esta oposición absurda, llevada por el odio y sed de venganza porque no consiguen respaldo popular a sus posturas irracionales, prevalezca. Es venganza por ejemplo, lo que los ha conducido a plantear investigar a las empresas encuestadoras. No les gusta los resultados porque les son adversos. De pronto se les ocurre, también, investigar a los ciudadanos y ciudadanas que piensan distinto a ellos.

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