Que Se Vayan

La salida a la situación actual, a la que los políticos nos han llevado, parece haber llegado al punto sin retorno y donde tiene que haber un desenlace, ojalá más temprano que tarde. El enfrentamiento entre el Ejecutivo y el Legislativo tiene que terminar y la decisión al parecer estaría en manos del presidente de la República. Tenemos una mayoría congresal dispuesta a defender con garras sus sueldos y demás gollerías, como el beneficio de contratar a sus parientes directos en el propio Congreso, o favorecer a sus parientes con contrataciones en el Estado. Y por eso rechazan el planteamiento del presidente Martín Vizcarra de recortar sus mandatos (incluido el de él) y adelantar para el 2020 las elecciones generales. La propuesta es categórica: nos vamos todos, ha dicho el mandatario.

La actitud obstruccionista de la mayoría de congresistas es la que nos ha llevado a la actual situación. Nadie objeta su derecho a la fiscalización, al control, a la crítica, a la oposición. Pero no es posible aceptarles maquinar vacancias presidenciales con fines puramente oportunistas y partidarios. Ahora pretenden vacar al presidente para evitar las elecciones generales y permanecer en el poder, cuando el rechazo popular es hacia los falsos políticos que han llegado al Congreso a ocupar una curul para beneficiarse expresamente del poder. Es sina la peor, uno de las peores etapas en la historia del Congreso debido a las personas que han llegado allí. Allí están sentenciados, personas que le deben responder a la justicia por diversos delitos, gente que ha mentido sobre su formación profesional y educativa, gente que se ha aprovechado del poder obteniendo ventajas económicas.

El presidente Vizcarra debe asumir posición firme como le reclama la población, y hasta algunas bancadas. No hay otro camino para superar la crisis que, el adelanto de las elecciones

Es notorio que la situación actual favorece a la alta clase política carcomida por la corrupción. Quieren salir libres de culpas para poder recomponerse y seguir manejando al país como su propiedad privada, como amos, y tratando a los peruanos y las peruanas como sus obreros. Les interesa un bledo el bienestar y el progreso en bien de la población siempre postergada y burlada.

El Pueblo debe recordar a todos los políticos sin excepción, que están en los cargos que ostentan, por el voto ciudadano que no les fue otorgado para imponerse al guerrazo de la forma como lo vienen haciendo. No debemos olvidar a los malos políticos actuales ni a sus partidos, involucrados en acciones de traición a los intereses de las mayorías. Hay que borrarlos del mapa electoral para siempre. No merecen la confianza que se les otorgó.

No pueden dejar de desconocer que más del 70% del electorado reclama el cierre del Congreso. Existe una buena cantidad de hechos que demuestran que el Congreso es parte de la red de corrupción contra la que estamos en lucha los peruanos honestos, no aquellos que se rasgan las vestiduras proclamando un sentimiento de nacionalismo que hace tiempo perdieron. Sus actos los ponen al descubierto. Si bien no son todos, son mayoría. La minoría que está en desacuerdo no puede enfrentarlos exitosamente. Por eso se sobreestiman, y se colocan al lado de la corrupción blindando grotescamente a jueces, fiscales políticos y empresarios que deben responder ante la justicia, por actos corruptos. Que se vayan, y que nunca más sean elegidos.

Sobre el autor

Prensa

Somos un equipo de periodistas trabajando de la mano de nuestros aliados, los ciudadanos.

Escríbenos a [email protected] y síguenos en @UNDiario