Desastre Ecológico Mundial



Brasil está bajo un incontrolable incendio de una importante parte de su Amazonía y que se ha dado en calificar de desastre ecológico que afectará al mundo entero. Brasil tiene una gran extensión de bosques que son considerados los pulmones del mundo. El problema también afecta a Bolivia. Ambos países luchan desesperadamente por controlar los siniestros.

La tragedia ha conmocionado a casi todo el planeta. Desde diversas partes del mundo se extienden voces y acciones para ayudar a sofocar las llamas que devoran cientos, miles de árboles ante la inacción de las autoridades.

En Bolivia, de casi un millón de hectáreas de bosques más del 38 % es objeto del fuego. Santa Cruz es una de las regiones más afectadas pero no es la única. El presidente Evo Morales se resiste a calificar el dramático episodio como “desastre nacional” por la significación política que ello implica con la prédica de que su gobierno ha logrado transformar la economía del país y -sostiene- ya no se le debe considerar una nación pobre a ser socorrida por los países desarrollados. Sin embargo, sí ha aceptado el apoyo que se le ha ofrecido, entre ellos el de Perú. El gobierno boliviano ha contratado los servicios de un moderno y potente avión contra incendios.

Brasil es el caso más grave. El G7 -entre los que se cuentan Alemania, Canadá, Reino Unido, Italia, Japón- acordó un aporte inicial de 20 millones de dólares para ayudar a combatir el siniestro. El presidente Jair Bolsonaro inicialmente rechazó ese apoyo pero ya reconsideró su posición y ha terminado aceptando pero sujeto a condiciones de que su gobierno maneje directamente esos recursos. Bolsonaro ha afirmado que los incendios han sido provocados por oneges ambientalistas, acusación que ha sido rechazada. Del otro extremo acusan al gobierno de extrema derecha que ha tenido discursos encendidos en contra de las comunidades indígenas, y por su política de privilegiar las inversiones y el "desarrollo económico" en la zona de la Amazonía, incluso en contra de la conservación.

Ha habido cerca de 10 000 focos activos y se estaría hablando de cerca de 7.5 millones de hectáreas potencialmente afectadas durante este año, en Brasil. Eso está fuera de los controles que se habían logrado en el país para reducir la deforestación y los fuegos asociados. Es muy grave. También habría que esperar un buen tiempo para tener cifras oficiales sobre las áreas quemadas, según datos satelitales del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales Brasileñas

A este escenario se han sumado las emisiones de CO2 que después del 10 de agosto han aumentado “de manera exagerada” lo que ha provocado contaminación del aire que se ha hecho evidente en zonas rurales y grandes ciudades de Brasil.

Estos casos deben servir para tomar conciencia y mantener alerta respecto a grupos de poder que por puro afán económico no dudan en deforestar y convertir áreas naturales y de cultivo en sus nuevas tierras de colonización, con el pretexto del desarrollo. Perú no es ajeno a estos problemas, aunque no en la magnitud que sufre Brasil. Es importante también advertir los riesgos de políticos y gobernantes sin interés en preservar el medio ambiente.

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