Delicada Pero Impostergable Decisión


Si el ciudadano se pone en el lugar de los gobernantes municipales, que deben tomar una decisión acerca del modelo de empresa a la cual encargar el manejo y administración de los servicios de agua y desagüe, se dará cuenta de lo delicado del asunto. Y por ello se espera que alcaldes y regidores no solo se informen apropiadamente, sino también que convoquen a la ciudadanía para informar sus avances, las opciones que se tienen y escuchar al propio usuario respecto a lo que se espera.

Lo más fácil sería dejar las cosas como están, o adoptar algunas medidas de parche para superar las dificultades que se enfrentan dejando el problema central para sus sucesores tal como viene ocurriendo. Ese no es el asunto. Cuando postularon ya debían conocer lo que les esperaba respecto a la gestión de los servicios y el estado en que se encuentran. Cualquier ciudadano que resida en nuestros distritos conoce las dificultades, carencias y limitaciones que estos tienen. El problema está en que los electores tampoco exigieron definirse respecto a ese asunto y cuál era su propuesta de solución.

Insistimos en que es momento de asumir decisiones que impliquen soluciones y no simples paliativos. Por eso es menester exigir se consulte a expertos en temas empresariales y establecer cuál es la verdadera situación económica y financiera de la oficina que maneja la administración de los servicios de agua y alcantarillado.

De lo que se conoce, no ha habido adquisiciones significativas de maquinarias y equipos básicos con recursos propios. Se sigue operando con varillas -y el número es insuficiente- para la limpieza de las redes de desagüe. En esas condiciones es un trabajo insuficiente pues la limpieza se hace a medias. Más tarde o más temprano las redes colapsarán. Lo que se necesita es adquirir un vehículo de última generación implementado para realizar una limpieza como corresponde para evitar la sedimentación de las tuberías.

Se necesita dotar a los obreros asignados a esos servicios, de los implementos elementales que garanticen el resguardo de su salud y de integridad personal teniendo en cuenta el tipo de trabajo que desarrollan.

Igualmente debe pensarse en contar con almacén donde tengan repuestos para atender situaciones de emergencia y evitar que se tenga que esperar varios días hasta que se haga la compra necesaria.

Todo esto debe llevar a la reflexión. Los servicios no pueden seguir siendo manejados de ese modo porque se está conteniendo un problema que se convertirá crítico con el paso del tiempo. No se interprete que estamos abogando por retornar a Sedalib -que es la pretensión de algunos- porque sería exponer a la población a tener que pagar tarifas que son incompatibles con los ingresos de muchas familias humildes y acostumbradas a recibos que están por encima de los 10 o 20 soles pero no llegan a 40 o 50 soles

Estas y otras consideraciones hacen impostergable la necesidad de optar porque ese servicio sea manejado de modo que asegure su autofinanciamiento, así como se realice una labor segura de mantenimiento de ambos servicios. Ello implica también detectar el clandestinaje, y combatirlo sobre todo cuando son grandes negocios los que se benefician de ello a costa de toda la ciudad.

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