Mantenimiento de Espacios Públicos

Paseo Familia 11


Un tema al que las administraciones municipales de nuestro Valle no suelen prestar atención y, por lo tanto, no suelen considerar partidas en los presupuestos o si lo hacen, son sumas insignificantes es el mantenimiento de los locales y espacios públicos. Siempre existe la opción de que si se consideran, son remiendos que resultan en burla que dejan agrios recuerdos. Bienvenidos los mantenimientos que se hayan ejecutado y que cubrieron las expectativas.

Por falta del mantenimiento adecuado, las obras se destruyen y los grandes perjudicados son la ciudad, los vecinos y sobre todo quienes deberían ser los directamente beneficiarios. El Estado se perjudica porque el dinero invertido resulta perdiéndose solo por falta de un mantenimiento periódico, porque las autoridades descuidaron la obra.

En Chepén, por ejemplo, las sucesivas administraciones echaron al olvido el Paseo de la Familia, el más grande a nivel del Valle Jequetepeque. Emprender la recuperación de ese lugar para devolverle la originalidad de su construcción debe resultar más costoso de lo que se destinó a su construcción, probablemente. En más de una ocasión nos hemos referido a ese hermoso paseo. Es tal el descuido al que se le condenó que ni siquiera se cumple con un aseo como corresponde; y los malos ciudadanos han hecho del sitio un extenso urinario público.

En cada campaña electoral varias agrupaciones políticas aprovechan las columnas y todo espacio posible para pegar sus afiches. Lo mismo hacen promotores de espectáculos, actividades bailables y otros eventos.

En San Pedro de Lloc, hace muchísimo tiempo que se perdió reconocer la importancia de la Casa del Niño una de las obras del exalcalde Virgilio Purizaga Aznarán. El complejo que fue concebido al servicio de la niñez, incluyendo una biblioteca infantil, ha quedado al servicio de otros fines. Ni qué decir del Coliseo Municipal VPA, abandonado totalmente por el gobierno del alcalde Roland Aldea aprovechando que Defensa Civil lo declaró inhabitable. El descuido venía desde gestiones anteriores llegando al colmo de ni siquiera cumplir con la limpieza de los servicios higiénicos que resultaron convertidos en letrinas. Debería ser una prioridad de la actual gestión su recuperación.

Solo nos estamos refiriendo a las dos capitales provinciales y a algunos de los lugares que deben merecer urgente atención para evitar su total destrucción y para que sirvan a los fines para los que fueron construidos. En todos los distritos se dan iguales situaciones. Pese a las denuncias y reclamos de los moradores las autoridades prefieren seguir ignorando la voz de sus gobernados y la excusa de siempre es que no hay dinero. Los presupuestos, alegan, son insuficientes pero no lo son para incrementar las planillas o para gastos superfluos.

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