Presidentes Que El Perú Repudia

Con la detención del expresidente Alejandro Toledo Manrique, en California, Estados Unidos, se inicia, en teoría, una fase del proceso judicial de importancia como lo es el juicio en el que deberá responder por los delitos que se le atribuyen al haber exigido y recibido, cuantiosas coimas de empresas brasileñas para favorecerlas con la adjudicación de millonarias obras.

Toledo es uno de los expresidentes que debe responder por presuntos actos de corrupción con los cuales medraron los fondos públicos por cantidades extraordinarias para lo cual aprobaron presupuestos sobrevaluados y otorgaron visto bueno a las demandas de los contratistas para dar luz verde a partidas adicionales. De ese modo se sobrevaluaron presupuestos que no solo sirvieron para pagar las coimas sino para beneficiar a las constructoras en demasía. Vale decir que supieron aplicar el dicho que reza: del mismo cuero salen las correas.

La detención de Toledo ocurre en el marco del escándalo por el caso Lava Jato y ampliado, recientemente, con las revelaciones en torno a la Interoceánica del Sur. Es probable que otros hechos se sumen en el tiempo, pues el caso es sumamente complejo y no se descarta que se descubran nuevos ilícitos.

Bastante se ha escrito y se ha discutido sobre la corrupción que imperó con fuerza en los gobiernos del suicida expresidente Alan García (2 periodos), de Alberto Fujimori , Ollanta Humala, a los que hay que añadir a Pedro Pablo Kuczynski. Por eso es tiempo de exigir celeridad en las investigaciones y en los procesos judiciales para que se castigue con severidad a quienes hicieron del Perú su botín, traicionando la confianza que el Pueblo depositó en ellos.

La decisión de Estados Unidos respecto de la detención de Toledo acaba con el cuento de políticos corruptos que pretenden argumentar en su defensa que el gobierno del presidente Martín Vizcarra ha desatado una persecución política y maneja a los fiscales. Nada más lejos de la verdad. Por fin, el Poder Judicial y el Ministerio Público tienen representantes que pueden actuar lejos de la presión del Apra aunque ahora tienen detrás a los cancerberos del fujimorismo.

En los numerosos casos de corrupción se ha revelado la participación de autoridades y funcionarios del Ejecutivo, Legislativo, Poder Judicial, Ministerio Público, gobiernos regionales y locales y casi todas las dependencias públicas, actuando al nivel más bajo de la delincuencia. Se constata la falsedad de políticos acostumbrados a traficar con las necesidades del Pueblo. Con la mayor hipocresía y desfachatez pretenden ocultar sus delitos.

Se debe tener presente que la ambición por hacer plata fácil, a costa de robar al Pueblo, conduce a renunciar a la propia dignidad y al honor. Es dinero mal habido, obtenido de la manera más ruin, porque se afecta el derecho de poblaciones que carecen de los servicios más elementales. ¿De qué sirven los millones que puedan obtener si estos se hallan contaminados por la corrupción? Que la justicia alcance a todos los que nos han robado la posibilidad de un mejor porvenir; a todos los que han robado a los más pobres del Perú.

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