Pomposa Medida Que Parece Burla

550 Policias Mininter


El pomposo aunque breve desplazamiento de los policías especializados que fueron trasladados desde Lima a Trujillo, para "reducir" la delincuencia en la región La Libertad ha quedado como un acto político, efectista, aunque inútil. Y ello no es cosa de juego se tendría que evaluar no solo la seguridad, sino lo que implica para el Estado en cuestión de inversión-gasto, un traslado que no ha cumplido un mes de vigencia y que probablemente ni siquiera fue planificado, sino que obedeció a una respuesta del momento, por la presión ciudadana.

El 23 de mayo, el ministro del Interior, Carlos Morán llegó a Trujillo dirigiendo el traslado de 550 policías y un helicóptero. Después de múltiples gestiones, recién el 13 de junio, un grupo de cincuenta policías llegó a Pacasmayo, con permanencia. Probablemente lo mismo haya ocurrido con las otras provincias liberteñas que reclaman que el Estado cumpla con devolver la seguridad a sus ciudadanos. Y cuando se habla de Estado es preciso recalcar que se reclama lo mismo a los gobiernos de todos los niveles, distrital, provincial, regional, en la medida que les corresponda; así como a todas las instancias estatales obligadas a garantizar la seguridad.

Si en términos generales la permanencia de los policías y el helicóptero en La Libertad fue de alrededor de 25 días; en el caso de las provincias, como Pacasmayo, apenas estuvieron 10 días. En Trujillo se ha confirmado que todos los policías fueron convocados a Lima, y su retorno ocurrió el lunes 17 de junio. También fue retornado el helicóptero.

El ministro ha faltado al ofrecimiento, que se destacó profusamente, cuando ocurrió el arribo en el aeropuerto trujillano. Los 550 policías de diferentes unidades especializadas apenas si han podido conocer las ciudades adonde habían sido desplazados, y empezar a tomar conocimiento de los problemas que se padecen. Eso sí, la "noticia" ha servido para, en su momento, destacar la supuesta labor que realiza el Mininter a favor de la seguridad en el país.

El ministro ha faltado a su palabra porque según la propia nota informativa del Mininter, se comprometió a visitar La Libertad cada 15 o 30 días "para supervisar personalmente los resultados obtenidos por este contingente policial". Eso nunca ocurrió. Tampoco se ha cumplido con "reducir la delincuencia común y el crimen organizado", ni se ha luchado contra "el tráfico de drogas, sicariato, estafa, extorsión, tráfico de terrenos, secuestros al paso, violencia familiar".

Las provincias de Chepén y Pacasmayo, en particular, afectadas gravemente por la delincuencia y que padecen varios de los delitos enunciados antes, tienen todo el derecho de reclamar contra esta burla. El fundamento no es solo la percepción de violencia que tiene el ciudadano, o las víctimas mortales que no paramos de contar. Sino que según información oficial del Estado, en La Libertad se encuentran 12 de los 120 distritos con mayor violencia en el Perú. Es hora que las autoridades locales asuman una posición de defensa de los derechos ciudadanos, por la seguridad, y la vida, de todos sus habitantes.

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