Llamado A Los Hombres De Bien

Andina Hombres Por La Igualdad



La lucha a favor de garantizar la equidad de género, la igualdad de oportunidades para hombres y mujeres, no puede seguir siendo una preocupación solo de las mujeres. Se necesita la participación decidida, comprometida, entusiasta y esperanzadora de los hombres, porque de lo contrario no habrá avance ni logros posibles.

El MIMP avanza en el desarrollo de acciones dentro de su estrategia denominada Hombres por la Igualdad, y una de ellas, en un acto simbólico, ha sido invitar a que oficiales y suboficiales del Ejército Peruano vistan un mandil, como el que se usa para la cocina, de color rosado. El hecho, que ha quedado perennizado en una fotografía, donde se ve a un compacto grupo de militares vistiendo uniforme, y encima llevan el mandil rosado, ha provocado reacciones enardecidas de diversos personajes, entre ellos los congresistas.

El vestir un mandil, y que sea de color rosado, dentro de la estrategia, no es accidental. Se busca generar la reflexión, la discusión, el diálogo -y ojalá- romper con algunos estereotipos. El mandil es uno de los muchos instrumentos que sirven para asignar roles, la mujer para las labores de la casa y el hombre para trabajar en la calle. Colocarles mandil a militares, que se les considera fuertes, 'machos' y hasta violentos, rompe con ese estereotipo y de allí la protesta de los que reclaman que se está faltando a la imagen del militar.

Todos los varones que reconocen la violencia hacia la mujer como un problema social, como un problema que nos arrebata a nuestras madres, a nuestras hijas, tienen que sentir el compromiso de sumarse. Y por eso se espera que no sean solo los militares, que los policías, los bomberos y todos los hombres se sumen a la campaña, con conciencia.

En estos momentos, no basta que los varones se declaren como no machistas; se requiere de ellos su participación activa, su interacción con todas las oportunidades que se presenten para hacer algo efectivo para disminuir el machismo. El machismo y la violencia machista están matando a las mujeres en todo el mundo. Cada día en todo el mundo son asesinadas 137 mujeres por culpa del machismo. En el Perú tres mujeres son asesinadas en una semana.

Las mujeres son perseguidas, son acosadas, son violadas, son asesinadas. Aunque las noticias sobre estos hechos se han hecho cotidianas, se tiene que reclamar que ello no puede, ni debe continuar. La violencia hacia la mujer, seguiremos insistiendo, se manifiesta desde frases, chistes, y los mal llamados piropos callejeros, que en realidad constituyen acoso. La violencia callejera escala porque el machismo se ha normalizado, porque se ha aceptado por tradición o cultura. Del acoso callejero se escala a los tocamientos, que ocurren en lugares públicos, como vehículos de transporte. La mujer no puede seguir siendo vista como un objeto que el hombre puede usar, maltratar y matar.

Cambiar estos pensamientos aprendidos desde la niñez no es tarea fácil, demanda la transformación de ciudadanos y de una sociedad. Por eso en esta tarea se requiere la participación especialmente de los hombres, de todos los hombres de bien.

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