Por el Medio Ambiente


Pese a los discursos celebrando el Día Mundial del Medio Ambiente (5 de junio), la situación es más que deprimente. Solo con mirar el entorno inmediato que es el valle Jequetepeque, se detectan múltiples condiciones de afectación hacia los recursos naturales, seres vivos y no vivos.

Y no se trata de ser pesimistas, sino de sacudir conciencias porque los daños al ambiente no se resolverán con recordarlo un día al año; sino que por el contrario los daños empeorarán mientras las conductas personales, de las industrias, empresas, y de los propios gobiernos, sigan afectando cada segundo y cada día, la salud del ambiente.

Naciones Unidas recuerda que en 1974, se celebró por primera vez el Día Mundial del Medio Ambiente y enfatiza que ello ha ayudado al "PNUMA a concienciar y crear presión política para abordar preocupaciones crecientes, como la reducción de la capa de ozono, la gestión de productos químicos tóxicos, la desertificación o el calentamiento global".

El cambio tiene que operar en nuestros hábitos de consumo pero sobre todo en las políticas nacionales e internacionales que dictan los gobiernos, y que deben ser seguidas por todos. Y son los gobiernos los que se deben asegurar de que estas políticas sean cumplidas, pero lamentablemente califican también como los infractores.

Los problemas que se enfrentan y que afectan el medio ambiente en la zona del Valle Jequetepeque son múltiples.

Trataremos de enfocar algunos. Las deficiencias en el recojo de las basuras y en su disposición final siguen sin ser resueltas. Las municipalidades carecen hasta de los camiones compactadores. En San Pedro de Lloc se recoge la basura en camioncitos de malla; y en otras ciudades en volquetes abiertos que se trasladan con enormes cerros de basura que se va desperdigando.

Las bermas de las carreteras han pasado de ser desiertos, o montes secos, a una vergonzosa exhibición de basura de todos los colores, pero de repugnantes olores.

No existen ni rellenos sanitarios. La basura se acumula en pampas, como ocurre en La Palmera, en Pacasmayo; o en el desvío a La Barranca, en Guadalupe.

El mar de Pacasmayo recibe en estos momentos los desagües de la ciudad debido a que las bombas impulsoras del sistema colapsaron. Al mar, y entre días, aflora en las calles, dejando su negro hedor alrededor. Hay más. Las acequias, y los canales que conducen las aguas del principal río de la zona y que da nombre al valle, son contaminadas con desechos de diferente origen. Y ciudadanos residentes en centros poblados y asentamientos humanos viven sin servicios básicos, sin agua ni desagüe; aquí en nuestros propios distritos.

Las responsabilidades son compartidas. No se puede achacar las carencias a los actuales gobiernos, pero sepan que sí tendrán responsabilidad si permiten que estas condiciones persistan; si no dan prioridad y agotan esfuerzos por tratar de resolver los pendientes que afectan directamente la salud del medio ambiente. Y por ende la salud de las personas.

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