Todos Podemos Salvar Vidas


Existen acciones que dependen de una decisión personal pero que pueden implicar grandes cambios en nuestras sociedades. Una de ellas, que implica tomar conciencia, informarse, adoptar una decisión y manifestarlo formalmente para que se cumpla, es la donación de órganos. Una persona sana que sufre muerte cerebral puede donar hasta once de sus órganos y salvar once vidas.

Hoy se celebra en el Perú el "Día Nacional del Donante de órganos y tejidos" y debe ser oportunidad para informarse, para desterrar mitos, para vetar contenidos que solo desinforman, y para promover que se tome conciencia desde la infancia y la juventud sobre la importancia de la donación de órganos, como un acto máximo de solidaridad.

La Dirección General de Donaciones, Trasplantes y Banco de Sangre (DIGDOT) del Ministerio de Salud ha informado que en lo que va del año 2019, se ha salvado la vida de 86 personas gracias a la donación de órganos. Según la misma entidad, durante el 2018, solo hubo 62 donaciones en todo el año. Si bien es cierto, las cifras han mejorado, todavía es insuficiente porque hay siete mil pacientes esperando y cuya vida depende de un trasplante.

El Estado Peruano, a través del Ministerio de Salud, viene desarrollando tareas de información y sensibilización, que deben merecer el interés de la población. Desde diversos espacios se generar el diálogo en torno al tema de la donación de órganos, para contribuir a crear conciencia y sobre todo a asumir responsablemente el compromiso que se haya tomado y dejar constancia en Reniec, para que figure en el DNI. Esto es importante porque pese a que las estadísticas aseguran que el 70% de los peruanos está de acuerdo con la donación de órganos, solo el 12.4% lo ha declarado en su DNI.

No solamente es necesario que las personas individualmente tomen la decisión de comprometerse con la donación de órganos, la familia debe estar enterada de la decisión y asumir compromiso de respetar la voluntad de cada uno de sus miembros. El Minsa ha indicado que un gran problema es que los familiares de las personas fallecidas que en vida decidieron donar sus órganos respeten la voluntad de donar. En la mayoría de los casos se oponen y no permiten la donación.

Finalmente junto con la campaña de sensibilización que el Minsa realiza sobre la donación de órganos, es necesario que desde los centros de salud, postas y hasta en hospitales, tanto del Minsa como de EsSalud, se adopte una verdadera cultura de servicio. Gran parte de la desconfianza de la población se sustenta en el mal servicio que reciben, en el mal trato que sufren por parte de ciertos médicos y trabajadores, que siguen haciendo daño a la institución. La corrupción presente en los servicios de salud es la que alienta la desconfianza y el caldo de cultivo para creer que es posible traficar con los órganos, y afecta cualquier intento de crear conciencia sobre la donación. Si bien reconocemos esta situación, invocamos también al ciudadano a iniciar una corriente de cambio y a responder solidariamente tomando la decisión de convertirse, y declararlo en su DNI, en un donador de órganos. Todos podemos salvar vidas.

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