Contra la Corrupción, Honestidad


El caso de la ex alcaldesa de Lima, Susana Villarán, quien acaba de reconocer que conocía de los aportes de las empresas brasileñas Odebrecht y OAS a la campaña en contra del No en la revocatoria de la que se salvó, deben ser revisadas, analizadas; y sus argumentos deben ser rechazados.

Ha precisado que su declaración de las últimas horas no tiene que ver con el proceso de investigación que le sigue el Ministerio Público; y dijo que si recién lo hace es porque ha sido liberada del compromiso de guardar silencio.

El sábado, la propia Villarán hizo su declaración vía Twitter y luego ha dado declaraciones a algunos medios.

Villarán hace su confesión política pública bastante tarde, porque antes del sábado mintió negando su conocimiento sobre esos aportes. Ahora ha reconocido los aportes de tres millones de dólares de Odebrecht, y de un millón de dólares de OAS para su campaña del No en la revocatoria, y en su campaña de reelección.

Sin embargo, según las investigaciones de la fiscalía, Villarán y su gente pidieron que Odebrecht entregue US$3 millones y OAS US$7 millones. Según el fiscal, el dinero se habría concretado en entregas en efectivo, las mismas que fueron ingresadas falsamente a las campañas a través de terceros y que fue irregularmente declarada ante el Jurado Nacional de Elecciones y la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE). Asimismo sostiene que la ex alcaldesa habría perjudicado los proyectos Vías Nuevas de Lima (Odebrecht) y Línea Amarilla (OAS).

“() podemos concluir que Susana Villarán tenía el dominio del hecho, al haber realizado acciones tendientes a que el dinero producto del acto de corrupción sea ingresado al circuito económico legal mediante el pago de su campaña política de reelección”, sostiene el fiscal Puma.

Es por estas situaciones que actualmente, Villarán enfrenta el cambio de medida coercitiva de comparecencia con restricciones, por 36 meses de prisión preventiva. El fiscal alista acusación por la presunta comisión de tres delitos contra Villarán, asociación ilícita, cohecho pasivo propio, y lavado de activos. Hay varios implicados junto con ella.

Se tiene que tener claro que no es posible que quien pretenda luchar contra la corrupción lo haga recurriendo a prácticas también corruptas. Y es una práctica corrupta que un gobernante reciba o solicite dinero de proveedores. Incluso si al momento de recibir el dinero no se sabía de la corrupción de Odebrecht, sí era un delito que un gobernante reciba dinero de un proveedor. Con mayor razón cuando se terminó beneficiando a esos proveedores con la concesión de los peajes.

La política no se puede seguir ejerciendo a costa de todo, en donde por alcanzar el fin se recurre a cualquier tipo de medio. Es cierto que Villarán enfrentó a la corrupción en la revocatoria que finalmente ella ganó, pero no debía enfrentarla apoyándose en el dinero de sus proveedores.

Se tiene que rechazar que los políticos sigan justificando sus actos y evadiéndolos, llamándolos errores. Basta de hacer política con esas formas. El Perú debe seguir respaldando la labor fiscal que ha demostrado avances y trabajo en los varios casos que tiene en sus manos.

Sobre el autor

Prensa

Somos un equipo de periodistas trabajando de la mano de nuestros aliados, los ciudadanos.

Escríbenos a [email protected] y síguenos en @UNDiario