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Chepén: Miles de Visitantes Tuvo Tradicional Vía Crucis

Via Crucis Chepen 2



Veintidós estatuas de piedra de tamaño natural distribuidas en catorce estaciones sobre el cerro de la ciudad volvieron a concentrar la atención de turistas y vecinos del Valle Jequetepeque, confirmando la importancia que ha ganado, el Vía Crucis del Cerro de Chepén.

Según los organizadores, la Municipalidad Provincial de Chepén y la parroquia, los asistentes llegaron a 10 mil personas.

Un elenco de actores, esta vez con invitados para asumir los personajes principales, representaron las últimas horas de vida de Jesús, y como en una inmensa procesión, los fieles acompañaron el recorrido en la ciudad hasta subir los 777 escalones del cerro.

Para muchos de los concurrentes, este se ha convertido en un acto de fe, y una oportunidad de recogimiento; para otros, es la oportunidad de compartir en familia y hacer turismo.


Esta es la VIII Escenificación del Vía Crucis y tuvo como participantes a 25 actores procedentes de Lima, Trujillo y Lambayeque, así como 70 invitados locales. El recorrido que se realizó el viernes 19, se inició en la Capilla La Inmaculada Concepción, ubicada en la calle Arequipa. Se recorrió las calles hasta llegar a la Plaza de Armas, uno de los escenarios principales y donde además se utilizó para el montaje el balcón del palacio municipal. De allí se siguió camino hasta el cerro.

El recorrido duró aproximadamente dos horas y contó con la compañía del párroco Julio Mogollón Llauce, el alcalde provincial David Lías Ventura, regidores y funcionarios municipales así como otras autoridades, directores de IIEE y escolares, entre quienes se confundían los visitantes.

CUIDADO

Múltiples quejas se han expresado luego de la escenificación del Vía Crucis. Pese a que la puesta en escena de la pasión y muerte de Jesucristo fue seguida con emotividad, la gran afluencia de público y la falta de previsión en la seguridad provocó varios problemas y una gran congestión al final.

Aunque hubo presencia policial y del Cuerpo General de Bomberos, las coordinaciones para el control del ascenso y descenso de la gran mar humana rebasó sus cálculos.

Una vez concluida la escenificación, pasadas las 11 de la mañana, la muchedumbre empezó a descender, sin embargo un número similar intentaba subir provocándose un atolladero imposible de superar.

Los gritos y lamentos de parte de los niños eran los primeros en escucharse debido a la demora que se provocó, por el fuerte sol que se soportó ese día.

Entre las estaciones 6 y 8 la congestión fue tal que muchos prefirieron sentarse en donde podían hasta que se pudiera o subir o bajar. Los adultos mayores, niños, y mujeres con niños pequeños en brazos como era previsible sufrían el inclemente sol del medio día. Algunas personas resbalaban, tropezaban y caían en los escalones debido a que la superficie estaba con piedras pequeñas. Los propios actores experimentaron la dificultad del ascenso por las condiciones del cerro.

Dada la altura en la que se encontraban, el riesgo de una caída pánico se apoderó de algunas personas.

La policía tuvo que redoblar esfuerzos para intentar superar el problema. Pasada casi una hora, el desplazamiento se comenzó a normalizar y las personas finalmente pudieron continuar su rumbo.


Una persona, que asistió, contó que pidió a una integrante de la brigada de Bomberos, que se comunicara con el personal policial o bomberil en la zona baja para que apoye en la solución. La persona recibió como respuesta que no tenía cómo comunicarse.

Pese a todos los esfuerzos, tres personas resultaron heridas, una dama se desmayó, otra mujer se fracturó un pie y un menor de edad resultó con lesiones por una caída. Todos fueron auxiliados por los bomberos y trasladados en ambulancia para ser atendidos en el hospital.

CAMBIO EN LA PUESTA EN ESCENA

Otro detalle que ha sido materia de comentario fue la escenificación a cargo de actores foráneos, especialmente en los roles principales. Aunque hubo un tratamiento profesional en la participación, para algunos vecinos se dejó sentir la ausencia del grupo teatral local que cada año se preparaba con cuatro meses de anticipación.

Los críticos aseguran que los actores locales, que aportaban su talento gratuitamente, demostraron más coordinación y compromiso.

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