Peligrosa Informalidad


En un artículo que acaba de publicar Carlos Ganoza Durant y que titula "La trampa de la informalidad: tres falacias", destacan datos importantes que explican la forma en que operan negocios emergentes pero que violentan reglas de convivencia y atentan contra la seguridad y bienestar de las personas, incluidos sus propios trabajadores.

Para Ganoza, aunque el Perú es ampliamente estudiado en su aspecto económico, y se cuenta con detallados listados de sus múltiples males, hay un aspecto contra el que no se actúa y es la informalidad. Según el autor, Perú es "el país de ingreso medio con mayor informalidad en el mundo".

Basta mirar a nuestro alrededor para confirmar que la informalidad no es cuestión solo de ambulantes, está presente en todos los sectores de servicios, aunque en unos sea más notoria que en otros. Hay informalidad en el sector transportes y por eso viajar incluso entre distritos se ha convertido en un riesgo; hay informalidad en el servicio de alimentos y comidas, y turismo en general; en los servicios educativos a través de colegios particulares que funcionan en condiciones deplorables, ni se diga de los centros superiores que ofrecen certificados de secretarias o técnicos en computación con unos meses de estudio, pero sin plana docente apropiada y sin aulas, talleres ni laboratorios. La informalidad se repite en los servicios de salud con dudosas clínicas privadas. Hay también informalidad en el sector de la construcción. La lista es larga.

Para Ganoza hay tres consideraciones falsas sobre la informalidad que impiden que sea superada. Estas son: 1. El crecimiento económico cura la informalidad. 2. La informalidad no importa, solo importa la productividad. 3. La solución pasa por facilitar el crecimiento de las pymes para que se formalicen. El autor considera que todo esto es falso y lo sustenta con diversas situaciones.

Consideramos importante detenernos en el punto 2, porque la informalidad no se refleja solo en la forma en que se prestan los servicios, de manera precaria, pero sí es un aspecto importante sobre el cual se debe reclamar acciones. Es necesario insistir en ello porque son precisamente los informales quienes pretenden que se les disculpe el incumplimiento de leyes y exigencias básicas de operación y funcionamiento bajo el argumento de que están invirtiendo, o que están haciendo empresa. Esta informalidad, como hemos advertido en esta sección, se paga con el bienestar y hasta la vida de las personas, y por ello no se puede permitir.

No estamos refiriéndonos a los permisos con que deben operar diversos negocios en los variados sectores, y en lo cual el Estado ha dictado normas para contrarrestar la burocracia. Se trata de las condiciones del servicio mismo, la infraestructura, el personal con que cuentan, de los insumos que utilizan. Es necesario que quienes aspiran a hacer empresa, o ya se encuentran en el mercado, asuman el compromiso de hacerlo dentro de las leyes, respetando el entorno a su alrededor, sin afectar la seguridad, salud ni bienestar de sus clientes o usuarios; hacer empresa sin que sea a costa de los demás.

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